Te quiero
Me he dado
cuenta de que, como no sé mucho de música, la forma de aprenderme una canción
nueva es por el oído, escuchándola una y otra vez... ¡así se me queda la
melodía seguro!
Así que estos
días, para arriba y para abajo con el pinganillo en el oído escuchado la
canción que me tenía que aprender, me acordé de aquello que siempre he
escuchado de que “la Fe entra por el oído”. Hasta hace unos años no entendía
porqué se decía aquello, hasta que comprendí el poder que tiene el decir un
simple “te quiero”.
Cuando la
palabra pronunciada conlleva amor, así como cuando tenemos un gesto que sale
del corazón, llega profundamente al otro, tiene un poder sanador,
pacificador...
Y es que la
palabra, toda palabra, tiene un “poder escondido”, pues con una palabra fea te
pueden incomodar para todo el día, y con una bonita te alegran el corazón. Y si
es así la palabra humana... ¡cuánto más la Palabra de Dios!
Por eso, cuando
vamos a la Eucaristía, la Palabra se proclama, y tiene mucho más poder que si
tan solo la leyéramos cada uno, pues toda la Escritura es el “te quiero” de
Dios hacia ti y hacia mí. Porque igual que un niño necesita que sus padres le
digan muchas veces que le quieren, y saberse amado así le da paz y seguridad,
así nosotros necesitamos muchas veces escucharlo del Señor, por eso ha repetido
y actualizado esta Palabra de mil maneras a lo largo de los siglos.
Decir “te
quiero” es una palabra especial, sin embargo, tantas veces la damos por
supuesta... El otro necesita escucharlo de ti, saber que aún lo sigues
pensando, porque, para poder creerlo, necesita antes oírtelo decir.
Hoy el reto del amor es decir te quiero.
El primero en decírtela hoy es el Señor, y cada día y a cada instante la
volverá a repetir para ti, para que te sientas seguro en Él y su Amor te haga
libre para poder amar a los demás. Díselo tú también a la persona que más
quieres, a tus padres, a tus hijos, amigos... el Señor te pondrá la ocasión de
redescubrir el poder de la palabra.
¿Aceptas el reto?
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
