El Santo Padre envía un Mensaje al Superior General de la Congregación del Santísimo Redentor y Moderador General de la Academia Alfonsiana con motivo del 150 aniversario de la proclamación de San Alfonso María de Ligorio como Doctor de la Iglesia
![]() |
| San Alfonso María de Liguorio |
Escuchar la
realidad
Francisco
recuerda que la propuesta teológica de Alfonso “nace de la escucha y la acogida
de la fragilidad de los hombres y mujeres más abandonados espiritualmente”. De
hecho – dice – “la experiencia misionera en las periferias existenciales de su
tiempo, la búsqueda de los alejados y la escucha de las confesiones, la
fundación y dirección de la naciente Congregación del Santísimo Redentor, le
llevaron a convertirse en padre y maestro de misericordia”.
En este
sentido, la progresiva conversión hacia una pastoral decididamente misionera,
capaz de acercarse a la gente, “llevó a Alfonso a revisar, no sin esfuerzo,
incluso el enfoque teológico y jurídico que había recibido en los años de su
formación”. Es por ello que Alfonso, defensor de los últimos, los frágiles y
los descartados por la sociedad de su tiempo “defiende – dice el Papa – el
"derecho" de todos, especialmente de los más abandonados y de los
pobres”.
“San Alfonso,
por tanto – asegura el Papa – no es ni laxo ni riguroso”, sino que es “un
realista en el verdadero sentido cristiano" porque comprendió bien que
"en el corazón mismo del Evangelio está la vida comunitaria y el
compromiso con los demás".
Invitación a
seguir el ejemplo de Alfonso
El Papa después
explica que toda acción pastoral “tiene su raíz en el encuentro salvífico con
el Dios de la vida, nace de la escucha de la vida y se nutre de una reflexión
teológica que sabe hacerse cargo de las preguntas de las personas para indicar
caminos viables”. Es por ello que invita a los teólogos morales, a los
misioneros y a los confesores a “seguir el ejemplo de Alfonso”, a “entrar en
una relación viva con los miembros del pueblo de Dios” y a “mirar la vida desde
su perspectiva, para comprender las dificultades reales que encuentran y ayudar
a curar sus heridas”.
Además, dice el
Papa, “la teología moral no puede reflexionar sólo sobre la formulación de
principios, de normas, sino que necesita hacerse cargo propositivamente de la
realidad que supera cualquier idea” y esto – subraya “es prioritario” porque
“el conocimiento de los principios teóricos por sí solo, como nos recuerda el
mismo San Alfonso, no es suficiente para acompañar y apoyar a las conciencias
en el discernimiento del bien que hay que hacer”.
Conciencias
maduras para una Iglesia adulta
“Siempre es
necesario encontrar un camino que no aleje, sino que acerque los corazones a
Dios, como hizo Alfonso con su enseñanza espiritual y moral” continúa el Santo
Padre y asegura que la atención religiosa debe tener como prioridad “la opción
preferencial por los pobres” porque "la inmensa mayoría de los pobres
poseen una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de
ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los
sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y maduración en la fe”.
Además, para el
Papa, salir al encuentro de la gente como comunidad apostólica que sigue al
Redentor entre los abandonados “ayuda a superar la ética individualista y a
promover una madurez moral capaz de elegir el verdadero bien”. También permite
“luchar contra la lógica de la competitividad y la ley del más fuerte que
considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede
utilizar y luego desechar, dando lugar a "la cultura del descarte"”.
Propuestas de
Alfonso frente los retos de la sociedad
“En los últimos
tiempos, los retos a los que se enfrenta la sociedad son innumerables” dice el
Papa para después enumerarlos: “la pandemia y el trabajo en el mundo
post-covid, los cuidados que hay que prestar a todos, la defensa de la vida,
los inputs que nos llegan de la inteligencia artificial, la salvaguarda de la
creación, la amenaza anti-democrática y la urgencia de la fraternidad”, pero
explica que no podemos separar “el grito de los pobres" del "grito de
la tierra". En este sentido, siguiendo el ejemplo de Alfonso, el Papa nos
invita a abordar seriamente en el plano de la teología moral "el grito de
Dios que nos pregunta a todos: ¿Dónde está tu hermano?, ¿Dónde está tu hermano
esclavizado? ¿Dónde está el que estáis matando cada día en la pequeña fábrica
clandestina, en la red de prostitución, en los niños que utilizáis para
mendigar, en el que tiene que trabajar en secreto porque no ha sido
regularizado?
Es por ello que
Francisco invita, como hizo San Alfonso, “a salir al encuentro de los hermanos
y hermanas frágiles de nuestra sociedad”. Algo que implica “el desarrollo de
una reflexión teológica moral y de una acción pastoral, capaz de comprometerse
con el bien común, que tiene su raíz en la proclamación del kerigma, que tiene
una palabra decisiva en defensa de la vida, hacia la creación y hacia la
fraternidad”.
Mireia Bonilla
- Ciudad del Vaticano
Vatican News
