LA CALLE YA NO ES EL DESTINO DE BIBIANA

52 mujeres golpeadas por la pandemia esquivan el sinhogarismo gracias al proyecto No Second Night, fruto de la colaboraciĆ³n entre el Ayuntamiento de Madrid y la FundaciĆ³n Luz Casanova


Foto: FundaciĆ³n Luz Casanova

«Como tenĆ­a miedo al coronavirus, la seƱora para la que trabajaba me dijo en marzo que no fuera mĆ”s a su casa. Luego cogĆ­ el virus y una neumonĆ­a, y aunque mandaba mi currĆ­culum no me salĆ­a ningĆŗn trabajo. No tenĆ­a papeles ni conocidos que me pudieran ayudar». Esta era la situaciĆ³n de Bibiana hace apenas unos meses. 

LlegĆ³ de Colombia hace justo un aƱo en situaciĆ³n irregular, huyendo de su paĆ­s por una grave situaciĆ³n que le impide volver. Su destino natural hace unos dĆ­as era la calle, pero se ha podido salvar gracias al proyecto No Second Night, un modelo pionero de colaboraciĆ³n entre el Ayuntamiento de Madrid y la FundaciĆ³n Luz Casanova, impulsada por las ApostĆ³licas del CorazĆ³n de JesĆŗs.


La iniciativa naciĆ³ en el mes de junio «como una respuesta rĆ”pida a la emergencia que estaba planteando la pandemia», explica Julia Almansa, directora de la fundaciĆ³n. «Nos estĆ”bamos encontrando con mujeres que nunca antes habĆ­an vivido una situaciĆ³n de calle, pero que entonces era una posibilidad real para sus vidas. Al haber perdido el empleo y la vivienda, querĆ­amos dar una respuesta enseguida para que no entraran en la espiral del sinhogarismo, de la que es difĆ­cil salir».


Es lo que le pasĆ³ a Bibiana. Cuando se le acabĆ³ el poco dinero que tenĆ­a contactĆ³ a travĆ©s del Samur Social con Luz Casanova y pudo entrar a vivir a una pensiĆ³n y recibir ayuda para la alimentaciĆ³n, ademĆ”s de beneficiarse de los recursos para la inclusiĆ³n que ofrece la entidad. Hasta el mes de octubre, el proyecto fue financiado en su totalidad por el Consistorio madrileƱo; desde entonces, el Ayuntamiento cubre el alojamiento y es la FundaciĆ³n Luz Casanova la que utiliza sus propios fondos para llevar a cabo el acompaƱamiento, la relaciĆ³n con los servicios sociales y el proceso de bĆŗsqueda de empleo.


Con este trabajo conjunto «hemos logrado reducir mucho el tiempo de calle, como mucho uno o dos dĆ­as, un tiempo muy destacable si tenemos en cuenta el rigor de la pandemia», explica Almansa. AdemĆ”s de ser un programa de emergencia, «tambiĆ©n es preventivo», pues busca «evitar una situaciĆ³n de exclusiĆ³n mĆ”s severa». «No solo queremos resolver un problema puntual, sino evitar una situaciĆ³n de sinhogarismo que se pueda hacer crĆ³nica», asevera, para detallar que «con No Second Night buscamos que ninguna mujer tenga que pasar una segunda noche en la calle; de hecho, algunas, como Bibiana, ni siquiera tienen que pasar por esa situaciĆ³n». 


VĆ­ctimas del paro y la violencia


La mayorĆ­a de las 52 mujeres que hasta la fecha se han incorporado al proyecto se vieron en dificultades al principio de la pandemia al perder su fuente de ingresos. Muchas cuidaban de personas mayores o trabajaban limpiando casas, siempre en situaciĆ³n irregular. Otras venĆ­an de situaciones de violencia intrafamiliar que el confinamiento agravĆ³ haciendo imposible la convivencia. Y hasta hay algunas que para salir adelante sufrieron abuso sexual por parte de caseros o empleadores.


Julia Almansa aporta el dato de que un 6 % de ellas vivĆ­an bajo amenazas en la vivienda en la que se encontraban en aquel momento, y destaca que casi todas han vivido situaciones de violencia en algĆŗn aspecto, tanto de pareja como sexual, antes y durante el confinamiento, en proporciones mucho mĆ”s altas que las que hay entre la poblaciĆ³n general. «Llegan aquĆ­ con un sufrimiento muy grande», constata.


Cuidar a quienes nos cuidan


Para Almansa, la pandemia ha destapado «la fragilidad que padece el trabajo en el sector de los cuidados. No estamos cuidando a quienes cuidan de nuestros ancianos, de nuestros niƱos y de nuestros hogares. Son personas muy vulnerables que en situaciones de crisis sufren un gran golpe».


Gracias a la iniciativa, no solo se cubren las necesidades bĆ”sicas de alojamiento y manutenciĆ³n, sino que se trabaja en el acompaƱamiento integral de estas mujeres en lo social, jurĆ­dico, sanitario, laboral y econĆ³mico. Es un proceso en el que intervienen educadoras, trabajadoras sociales y psicĆ³logas que ya ha dado su fruto: cuando llegaron al proyecto, el 78 % de estas mujeres estaban en paro y no tenĆ­an ningĆŗn ingreso; a dĆ­a de hoy, el 54 % ya tienen ingresos propios para afrontar su vida.


Cuatro de cada diez ya ha hecho la transiciĆ³n hacia una vida autĆ³noma, «aunque hay mujeres que por su situaciĆ³n necesitan mĆ”s tiempo y un acompaƱamiento mĆ”s largo», explica Julia Almansa.


Si cuando llegan presentan «mucho desconcierto y agobio», en las evaluaciones que hacen del programa valoran «muy positivamente» el trabajo realizado con ellas. «Se sienten muy apoyadas y atendidas», concluye Almansa.


Es el caso de Bibiana, que despuĆ©s de varios meses afirma: «Ahora tengo esperanza. Todos los dĆ­as le pido a Dios que me dĆ© fuerza. SĆ© que todo esto va a pasar y encontrarĆ© un trabajo para ayudar a mi familia».


Juan Luis VƔzquez Dƭaz-Mayordomo

Fuente: Alfa y Omega