Hace unos días que el frío se ha
intensificado. Especialmente lo noto mucho en los pies: se me quedan fríos
cuando me pongo los zapatos para ir al coro a rezar.
Recordaba que estas Navidades
unas personas nos regalaron unas plantillas que nos dijeron que eran
buenísimas. Me puse a buscarlas por el armario y, al encontrarlas, vi que
ponía: “Aislante del frío”. Qué curioso, aislaban del frío por abajo y por
arriba tenían borreguito. Total, dos por una: la plantilla aísla por un lado
del frío y por el otro da calor. La verdad es que me solucionó el problema.
Me daba cuenta de que esto es lo
que hace el amor en nuestra vida. Por un lado, nos aísla del frío, no deja que
nuestro corazón se hiele y deje de amar, le entre el rencor, la envidia, el mal
humor. Y, por otro lado, el amor da calor a nuestra vida, da alegría,
bienestar, paz... La plantilla es el amor en nuestra vida, de la que no podemos
prescindir para vivir. No podemos vivir sin sentir amor y sin dar amor. Pero
muchas veces queremos amar y no podemos, queremos perdonar y somos incapaces.
El amor es el que hace que el
frío del suelo no pase, que no se te hiele la vida y, a la vez, el amor hace
cálida la vida.
Hoy el reto del amor es dos en
uno: desde el amor, acércate a esa persona que tiene frío y dale unas palabras
de calor.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
