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| Lorraine Buckmaster recibió presiones para abortar a su hijo Jaxon |
La lucha contra el sistema y contra
la eugenesia
Un interesante reportaje de la BBC muestra la realidad de varias
familias británicas con hijos con síndrome de Down que relatan sus espeluznantes
experiencias para seguir adelante con los embarazos una vez que eran
diagnosticados.
Son historias con nombre y apellido. Con rostro. Con
fatales vaticinios durante el embarazo y una realidad muy distinta una vez nacidos
y pasados unos años.
Es el caso de Jaxon Buckmaester, un niño de seis años, menor de cinco
hermanos y al que le encantan los coches de juguete, los dinosaurios, Micky
Mouse e incluso actuar en el escenario con su grupo de teatro. Además tiene
síndrome de Down.
A día de hoy, su madre Lorraine, sigue sin
comprender por qué los médicos y enfermeras que la atendieron durante el
embarazo eran tan negativos con la condición de su bebé. La primera vez que le
hablaron de esta posibilidad fue cuando la convencieron de que se hiciera un
análisis adicional debido a su avanzada edad. “Tenía 45 años en ese momento y sabía que habría una mayor
posibilidad, pero no me importaba”, cuenta.
Después, dijeron a Lorraine que debía realizarse
una amniocentesis, una prueba muy agresiva para confirmar si el bebé tiene
síndrome de Down. “Dije que no –recuerda ella- que no estábamos interesados. La
enfermera fue muy agresiva y dijo: ‘las mujeres como tú me enferman'”. Pero esta madre le
explicó que para qué iba a hacerse esta prueba si le daba igual el resultado ya
que seguiría adelante con su embarazo.
Poco después llegaron los resultados de los
análisis iniciales. “Lo
siento mucho”, le dijeron desde el otro lado del teléfono porque
tenían "muy malas
noticias", confirmando que el bebé un porcentaje elevado de tener
síndrome de Down.
Lorraine y su esposo Mark volvieron a rechazar
todas las pruebas adicionales. Querían quedarse con su bebé. "El apoyo solo estaba ahí si elegía
abortar, y eso era lo que supusieron, pero no mostraron interés cuando dije
que quería quedarme con Jaxon", agrega Lorraine.
Repetidas peticiones para abortar
El de Jaimie es otro caso parecido. Su madre, Emma Mellor, asegura que se sintió
presionada a abortar a su hija durante todo el embarazo. Ella tenía
entonces 24 años y era madre de un niño.
“Nos ofrecieron 15 veces abortar, aunque habíamos dejado muy claro que
no era una opción para nosotros ellos presionaban y realmente parecían querer
que lo hiciéramos", relata Emma a la BBC.
En su ecografía
de las 20 semanas, los médicos dijeron a Emma que su hija tenía algo de líquido
en el cerebro, por lo que era probable tuviera una discapacidad futura. "A
partir de ese momento, recomendaron
que debíamos abortar y nos dijeron que pensáramos en el efecto sobre nuestro
hijo y su calidad de vida", cuenta.
Y es que su hijo Logan estaba en la lista de espera
para cirugía en ese momento, tras haber nacido con un problema en el corazón. Emma
confiesa que ella y su marido no podían imaginarse acabar con la vida de su
hija con una inyección en el corazón, el método de aborto recomendado después
de las 22 semanas, mientras esperaban para operar el de su hijo. "Nos inspiró a tomar la
decisión correcta. Decidimos seguir adelante y esperar lo mejor",
añade.
Abortar a las 38 semanas
A las 32 semanas, una prueba mostró que tenía
síndrome de Down y los
médicos le recordaron a Emma varias veces que podían abortar legalmente
hasta el nacimiento.
Emma cuenta que "a las 38 semanas, los médicos dejaron muy, muy, muy claro que si
cambiaba de opinión en la mañana de la inducción al parto les avisara, porque
no era demasiado tarde. Me dijeron que hasta que mi bebé comenzara a viajar por
el canal de parto, aún podía abortar".
Cinco años después, Jaimie es "la mejor amiga" de su hermano y asiste a
la escuela. "Le encanta bailar. Tiene algunas dificultades, pero
es como cualquier otro niño de su edad. Jaimie puede hacer cualquier cosa que
se proponga".
El drama de
Nicola
Algo diferente
es la historia de Nicola
Enoch, que tuvo un hijo con síndrome de Down y debido a todo lo que se
habla contra ellos llegó a pensar en darlo en adopción porque no lograba
quererlo.
Cuando nació
Tom, Nicola estaba eufórica. Pero al día siguiente, un pediatra le
diagnosticaron síndrome de Down y el mundo de esta madre se vino abajo. “Sentí completa y absoluta
desesperación y devastación. Atrás quedó este hermoso bebé y en su lugar
fue reemplazado por esta entidad desconocida". Y es que los médicos le
dijeron que nunca podría jugar en un columpio, mientras una de las enfermeras
rompía a llorar.
Esta mujer se fue distanciando de su bebé e incluso
se planteó darlo en adocpión. “Lloraba por el bebé que había esperado y
esperado, aterrorizada por el futuro, y de hecho me preguntaba si sería mejor para todos nosotros si Tom
no sobreviviera”, cuenta Nicola.
Le costó un año poder amar a su hijo. Hasta que se
preguntó un día: “¿qué tiene de
malo que tenga síndrome de Down?”.
Tom tiene ahora 16 año va al colegio y su madre lo
define "encantador, ingenioso y carismático". Nicola dice que
cancelar aquella amniocentesis fue la mejor decisión que tomó. "Me aterroriza pensar que
podía haber acabado con la vida de Tom. Me hicieron creer que tendría
un impacto negativo en nuestras vidas, pero las ha enriquecido y sin duda somos
mejores personas por tenerlo en ellas".
Nicola dirige una organización benéfica llamada The Ups and Downs, que
apoya a más de 70 familias, y ha creado un sitio web llamado Positive
About Down Syndrome. También ha publicado varios libros, distribuido
literatura a las unidades de maternidad en toda Inglaterra, impartido sesiones
de formación para el Sistema Nacional de Salud y ha realizado campañas con
éxito para que se modifiquen los consejos de su sitio web.
Fuente: ReL
