Daniuska Rodríguez pide
«una nueva forma de estar junto al enfermo», basada en «la cercanía, el
acompañamiento y la escucha»
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Foto: Diócesis de Vitoria |
Ante
su nombramiento, la religiosa habla de «un doble reto». En primer lugar, el de
su reciente llegada a la diócesis «hace tan solo nueve meses y pocas semanas
antes de que comenzara la pandemia», asegura Rodríguez en conversación
con Alfa y Omega.
El segundo desafío es el de ser la primera mujer en el
puesto. «Intentaré dar lo mejor de mí, uniendo mi condición de religiosa
consagrada y de médico, y trataré de estar atenta a lo que el Espíritu vaya
soplando en esta situación tan difícil».
Sin
embargo, la monja sanchina considera que si bien una mujer puede
aportar algo más de sensibilidad, «no influye tanto el hecho de ser hombre o
mujer. Todos podemos aportar cercanía, amor, acompañamiento, escucha…»
Experiencia COVID-19
Las
Hijas de la Caridad del Cardenal Sancha desembarcaron en Vitoria el 13 de
enero. Desde aquel día, Daniuska Rodríguez comenzó su colaboración con el área
de Salud de la diócesis. Pero con la llegada del confinamiento, la religiosa
hubo de trasladar su ayuda al ámbito telefónico. «Tuve la oportunidad de
acompañar a algunas personas a través del teléfono. La mayoría de las veces no
tenían ganas de hablar de su enfermedad, o de cómo se sentían físicamente, sino
de cómo se sentían en su interior. Primaba la soledad y era un alivio poder
hablar con alguien de cualquier tema», explica la nueva responsable.
La
religiosa comprendía bien cómo se sentían los enfermos porque ella misma se
contagió con la COVID-19 y tuvo que permanecer aislada. «Mi caso no fue grave,
no requirió de ingreso hospitalario, pero pude sentir en carne propia la
soledad, el hecho de ponerme en sintonía con mis propios límites, y eso me ha
ayudado a identificarme con quien se encontraba al otro lado de la línea»,
confiesa.
Líneas de actuación
Una
vez superada la enfermedad, y concluido el confinamiento, la religiosa empezó a
perfilar las nuevas líneas de actuación de la delegación, que contemplan una
parte de anuncio, otra de celebración y una última de acción.
Rodríguez
entiende la parte de anuncio «como una nueva forma de estar junto al enfermo»,
que se basa en «la cercanía, el acompañamiento, la escucha activa y que está
marcado por los gestos», asegura. «Se trata de anunciar la buena noticia de
Dios pero no solo con las palabras sino con el testimonio y la forma de ser
para trasmitir a ese Jesús compasivo y misericordioso».
Respecto
a la celebración, la religiosa pide «disponibilidad para ofrecer los
sacramentos a quienes los piden» y «para la parte de acción», que es todo «el
resto de acciones que podamos hacer a nivel de Pastoral en las parroquias»,
subraya la palabra «caridad».
Formación y redes sociales
A
la luz de estos principios generales, la nueva responsable del área de Salud
quiere poner el foco, en primer lugar, en la «formación de los agentes de la
Pastoral» porque «no podemos ayudar si no estamos formados. No basta una
palabra de optimismo, tenemos que saber qué vamos a hacer y qué vamos a decir»,
subraya.
Y
junto con la formación, la actualización. Precisamente, este martes el nuevo
equipo de Salud presentará la renovación de su web y logo, así como los nuevos
perfiles en redes sociales. «La idea es poder llegar a cada persona, que sepan
que Pastoral de la Salud los apoya y los acompaña, bien sea de forma presencial
y, si no se puede, pues de forma telemática», concluye.
Impulso del obispo
Con
la llegada de la COVID-19, y el consiguiente aumento de la demanda de los
servicios ofrecidos por la delegación de Pastoral de la Salud, el obispo de
Vitoria, monseñor Juan Carlos Elizalde, «ha considerado como prioritario un
impulso en esta área».
De
esta forma, bajo la guía de Rodríguez, la delegación se encargará «del
acompañamiento durante la enfermedad a personas de cualquier edad, ante la
soledad en la etapa de la vejez y también en el momento de la muerte. Además
tiene como tarea la asistencia espiritual en hospitales públicos y privados, en
domicilios particulares así como en residencias de mayores y de personas con
discapacidad en todo el territorio», apuntan desde la diócesis.
José Calderero de Aldecoa
Fuente: Alfa y Omega