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| Papa Franciso. Crédito. Daniel Ibáñez / ACI Prensa. |
También destacó “la obediencia a la Iglesia, rigor intelectual y
ascético” de San Jerónimo que son “actitudes que se integran en un estilo propio
conformando la regla de vida que les dejó en sus cartas”.
Además recordó que al inicio del siglo pasado, “precisamente en
coincidencia con el XV centenario de la muerte de san Jerónimo” el Papa
Benedicto XV “regaló a la Iglesia la encíclica “Spiritus Paraclitus” de gran
importancia para los estudios bíblicos. ‘San Jerónimo dormía y había que
despertarlo’ era una consigna entre ustedes entonces, buscando lleva su mensaje
a todos los rincones de la Iglesia con el resurgimiento de la vida
contemplativa masculina y femenina, con la fundación de los institutos de vida
activa, con la apertura a la dimensión laical del espíritu jerónimo”.
En su carta el Papa Francisco recuerda a la orden jerónima que “estos
100 años trascurridos son una lección de vida muy importante” y que de esta
orden ha salido “figuras excepcionales” que se nos presentan “como modelos de
vida, que nos animan a poner a disposición de la Iglesia nuestros más íntimos
talentos y a estar dispuestos a derramar nuestra sangre, a fin de que Cristo
sea conocido y amado”.
Y propone el desafío de que los monasterios y las casas de la orden
jerónima sean “lugares de silencio, abiertos a la escucha, escuelas donde se
puede aprender a Cristo a través de la Sagrada Escritura, de la Liturgia y de
la Eucaristía”.
Y les anima a “seguir apostando por una formación rigurosa en todas las
etapas de la vida religiosa, por un espíritu de comunión entre sus comunidades,
por este testimonio silencioso de una vida austera y entregada al trabajo y la
oración, colma sólo de Dios”.
La carta está dirigida al Fray Andrés García, Prior del monasterio de
Santa María del Parral, en Segovia (España), es una respuesta a una carta que
los religiosos jerónimos enviaron al Papa el año pasado con motivo del 150
aniversario del fallecimiento de San Jerónimo.
El 30 de septiembre de 2019, celebración del día de san Jerónimo y el
Santo Padre dirigió a los cristianos la carta apostólica ‘Aperui Illi’ (‘Les
abrió al entendimiento’).
A lo que los religiosos pensaban “que ese escrito era la respuesta a
nuestra petición, pero ahora nos sorprenden gratamente sus palabras cercanas y
alentadoras, que acogemos con venerado agradecimiento”, destacó el prior a la
diócesis de Segovia.
Los jerónimos en Segovia
La pequeña comunidad de monjes jerónimos que habita actualmente en el
monasterio de El Parral, con el prior fray Andrés García Torralvo al frente, es
la última que queda en el mundo. Una comunidad “pequeña, humilde, escondida y
recogida”, como escribió en el siglo XIV el jerónimo portugués Beato Lorenzo.
La orden de san Jerónimo tiene su origen en Castilla en el siglo XIV
con la idea de seguir los pasos de su inspirador. Tras años de esplendor, a
finales del siglo XIX la orden se quedó sin miembros, iniciándose en 1915 los
procesos para su restauración. Así, diez años después llegan los primeros
postulantes de la Orden Jerónima al Parral.
A partir de 1926 se llevan a cabo la recuperación de edificios y las
restauraciones, las cuales se abandonan en 1931, quedando en el monasterio
cinco monjes. Tras la guerra civil, en 1941 se comienza a recrear la orden
convirtiéndose Santa María del Parral en la casa madre.
Poco a poco, desde la restauración de la orden, los monjes fueron
recuperando los bienes dispersos, como la librería del siglo XVIII que se
hallaba en el Archivo Municipal, hasta llegar a la actualidad donde la
comunidad de la congregación de la Orden de San Jerónimo de El Parral es la
última que persiste en todo el mundo.
Fuente: ACI Prensa
