"Que la Inspectoría de Seguridad
Pública del Vaticano continúe operando de acuerdo a su luminosa historia,
sabiendo sacar nuevos y abundantes frutos de ella". Fue el deseo expresado
por el Papa Francisco a los integrantes de la “gran familia” de
la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano, recibidos en audiencia
en el Aula Pablo VI, junto a sus familiares, con ocasión del 75º aniversario de
su institución.
Esos acuerdos, de hecho, al sancionar el
nacimiento del Estado de la Ciudad del Vaticano – recuerda el Santo
Padre – preveían un régimen peculiar para la Plaza de San Pedro, con libre
acceso para peregrinos y turistas y bajo la supervisión de las autoridades
italianas.
Fructífera colaboración entre Santa Sede
e Italia
En su discurso Francisco recorre la
historia del servicio de la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano,
situado en un "contexto de precariedad y emergencia nacional", cuando
las fuerzas políticas y sociales estaban comprometidas en la recuperación
democrática, hasta la concreción en 1945, del proyecto para “dar autonomía y
configuración jurídica a este servicio de policía”. "De esta manera, el
servicio que las fuerzas policiales habían llevado a cabo durante mucho tiempo
en la Plaza de San Pedro y en las áreas que rodean al Vaticano, se fortaleció y
se hizo más efectivo".
Desde el día de la creación de esa
Oficina, que asumió gradualmente otras denominaciones hasta la actual, se ha
abierto un camino en el signo de la fructífera colaboración entre Italia y la
Santa Sede, y entre la Inspectoría y los organismos vaticanos responsables
del orden público y la seguridad del Papa. Aunque los escenarios nacionales e
internacionales y los requisitos de seguridad han cambiado, el espíritu con el
que los hombres y mujeres de la Inspectoría han llevado a cabo su
apreciada labor no ha cambiado.
La nueva Oficina de la Policía de Estado
y la guerra
El Pontífice recuerda además los nueve
meses dificiles de la ocupación de Roma por las tropas alemanas, desde
septiembre de 1943 hasta el 4 de junio de 1944:
Había surgido el problema del respeto de
parte de los soldados alemanes por la neutralidad y la soberanía de la Ciudad
del Vaticano, así como por la persona del Papa. Durante nueve meses, la
frontera entre el Estado Italiano y la Ciudad del Vaticano, trazada en el suelo
de la Plaza de San Pedro, había sido escenario de tensión y miedo. Los fieles
no podían acceder fácilmente a la Basílica para rezar, así que mucha gente se
rendía. Finalmente, el 4 de junio de 1944 Roma fue liberada, pero la
guerra dejó profundas heridas en las conciencias, escombros en las calles,
pobreza y sufrimiento en las familias. Los romanos y los peregrinos que
pudieron llegar a la capital, acudieron a San Pedro, también para expresar su
gratitud al Papa Pío XII, proclamado "defensor civitatis". La nueva
Oficina de la Policía de Estado ante el Vaticano pudo así responder
adecuadamente a las nuevas necesidades y prestar un importante servicio tanto a
Italia como a la Santa Sede.
Paciente y difícil tarea
Un servicio a la Santa Sede y al Estado
de la Ciudad del Vaticano por el cual el Papa Francisco manifiesta su
agradecimiento:
Queridos oficiales y agentes, muchas
gracias por su valioso servicio, caracterizado por la diligencia, el
profesionalismo y el espíritu de sacrificio. Por encima de todo, admiro la
paciencia que ejercen en el tener que tratar con gente de tan diferentes
orígenes y culturas. Mi gratitud se extiende también a su compromiso de
acompañarme en mis desplazamientos en Roma y en las visitas a las diócesis o
comunidades de Italia. Es una tarea difícil, que requiere discreción y
equilibrio, para asegurar que los itinerarios del Papa no pierdan su carácter
específico de encuentro con el Pueblo de Dios. Por todo esto, una vez más les
estoy agradecido.
Animados por la fe cristiana
"Espero que vuestro duro trabajo, a
menudo realizado con sacrificio y riesgo, esté animado por una fe cristiana
viva: ella es el tesoro espiritual más precioso que vuestras familias os
han confiado y que estáis llamados a transmitir a vuestros hijos", expresa
finalmente el Papa y concluye:
Que el Señor los recompense como sólo Él
sabe hacer. Que vuestro patrono San Miguel Arcángel os proteja y que la
Santísima Virgen vele por vosotros y vuestras familias. Y los acompañe también
mi bendición.
Ciudad del Vaticano
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