El "que se las arreglen" no entra
en el vocabulario cristiano”
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| El Santo Padre a la hora del rezo del Ángelus, en la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano |
A la hora del rezo del Ángelus, el Papa profundizó
sobre el Evangelio del día, que nos presenta el milagro de la multiplicación de
los panes y peces (cfr Mt 14,13-21). Francisco explicó que con ese gesto
"Jesús manifiesta su poder, pero no de forma espectacular, sino como señal
de la caridad, de la generosidad de Dios Padre hacia sus hijos cansados y
necesitados". Por ello, el Pontífice invitó a los cristianos a vivir
"en la lógica de Dios", "en la lógica del hacerse cargo del otro",
preguntándonos siempre "¿qué nos ofrece la Providencia para compartir?”.
El domingo 2 de agosto, décimo octavo del tiempo
ordinario; el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus asomado a la
ventana del Palacio Apostólico del Vaticano ante un grupo de fieles congregados
en la Plaza de San Pedro, respetando las medidas de seguridad establecidas en
este tiempo de pandemia.
El milagro de
la multiplicación de los panes y peces
Profundizando sobre el Evangelio del día, que nos
presenta el milagro de la multiplicación de los panes y peces (cfr Mt 14,13-21),
el Santo Padre explicó que aunque la escena se desarrolla en un lugar desierto,
donde Jesús se había retirado con sus discípulos, igualmente la gente lo
alcanza para escucharlo y hacerse curar.
"Sus palabras y sus gestos sanan y dan
esperanza. Al caer el sol, la multitud está todavía allí, y los discípulos,
hombres prácticos, invitan a Jesús a despedirse de ellos para que puedan ir a
buscar comida. Pero Él responde: «Dadles vosotros de comer»", aseveró Francisco invitando a imaginar las
caras que pondrían los discípulos ante semejante petición.
En
este sentido, el Pontífice afirmó que Jesús "sabe bien lo que va a hacer,
pero quiere cambiar la actitud de ellos":
"No
quiere decir que se las arreglen, sino... ¿Qué nos ofrece la Providencia para
compartir?”, dijo Francisco
indicando que Jesús, a través de esta situación, quiere educar a sus amigos de
ayer y de hoy en la lógica de Dios, "en la lógica del hacerse cargo del
otro".
“La lógica de no lavarse las manos, la
lógica de no mirar hacia otro lado. La lógica de hacerse cargo del otro. El
"que se las arreglen" no entra en el vocabulario cristiano”
Sin
embargo, uno de los Doce respondió al Maestro con realismo: «No tenemos
aquí más que cinco panes y dos peces».
Jesús manifiesta su poder pero no de forma
espectacular
Entonces,
Jesús contesta: «Traédmelos aquí» (vv.
17-18). Toma los alimentos entre sus manos, levanta los ojos al cielo,
pronuncia la bendición e inicia a partir y a dar las porciones a los discípulos
para distribuirlas. Y esos panes y esos peces no se terminan sino que basta y
sobra para miles de personas.
El Papa hace
hincapié en que con ese gesto "Jesús manifiesta su poder, pero no
de forma espectacular, sino como señal de la caridad, de la generosidad de Dios
Padre hacia sus hijos cansados y necesitados. Él está inmerso en la vida de su
pueblo, comprende los cansancios y los límites, pero no deja que ninguno se
pierda o falte: nutre con su Palabra y dona alimento abundante para el sustento".
Asimismo,
Francisco recuerda que en este pasaje evangélico es evidente la referencia a la
Eucaristía, "sobre todo donde describe la bendición, la fracción del pan,
la entrega a los discípulos, la distribución a la gente".
Acercarnos a la Eucaristía con compasión y confianza
"Antes de
ofrecerse a sí mismo como Pan de salvación, Jesús se preocupa por el alimento
para aquellos que lo siguen y que, por estar con Él, se han olvidado de hacer
provisiones", aseveró el Santo Padre señalando que no hay contraposición
entre el pan necesario para vivir y el pan que es la Eucaristía.
Para el
Pontífice, la clave está en actuar siempre con compasión, como Jesús lo hizo
con aquella multitud. Un gesto que no es sentimentalismo, sino la manifestación
concreta del amor que se hace cargo de las necesidades de las personas:
“La compasión
no es un sentimiento puramente material; la verdadera compasión es sufrir con,
tomar sobre sí los dolores de los demás. Tal vez nos haga bien hoy
preguntarnos: ¿tengo compasión? Cuando leo las noticias sobre las guerras, el
hambre, las pandemias, tantas cosas, ¿tengo compasión por esa gente? ¿Me
compadezco de la gente que está cerca de mí? ¿Soy capaz de sufrir con ellos, o
miro hacia otro lado o digo... que se las arreglen? No olvides la palabra
compasión, que es la confianza en el amor providente del Padre y significa
compartir con valentía”
Recorramos el camino de la fraternidad
Finalmente, el
Papa se despidió invitando a todos a pedir a María Santísima que nos ayude a
recorrer el camino que el Señor nos indica en el Evangelio de hoy.
"Es el
recorrido de la fraternidad, que es esencial para afrontar las pobrezas y los
sufrimientos de este mundo, y que nos proyecta más allá del mundo mismo, porque
es un camino que inicia en Dios y a Dios vuelve", concluyó.
Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano
Vatican News
