Se
disipó la oscuridad
Hola,
buenos días, hoy Sor Amada nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Acabamos
de comenzar el Adviento, y en la liturgia se nos recuerda que Cristo viene a
disipar las tinieblas de nuestra vida.
Hace
unos días, en el pasillo del dormitorio donde está la celda en la que vivo, se
han disipado las tinieblas.
El
dormitorio es un pasillo muy largo y, dentro de este pasillo largo, hay otros
dos pequeños pasillos con dos celdas cada uno. Pues bien: cuando salía por la
mañana, a las seis y diez, para ir a la capilla a celebrar la liturgia y alabar
con todo el corazón a nuestro Dios, lo primero que me encontraba al salir de mi
celda era una gran oscuridad, tanta, que parecía que me iba a dar contra un muro
de la oscuridad que había. Lo mismo me pasaba por la noche cuando iba a
descansar: tenía que ir con las manos tanteando... Gracias que el pasillo es
cortito y ya me lo conozco por los muchos años que llevo viviendo en esta
celda...
Pero
estas tinieblas acaban de disiparse en este Adviento. La Madre Priora, que se
dio cuenta, mandó poner un sensor y, ¡qué gusto!, nada más poner un pie fuera
de la celda, el pequeño pasillo se ha iluminado y las tinieblas se han
disipado.
Así
puede pasar en nuestras vidas. Cristo es esa Luz de Vida que, si entra en el
pasillo o pasillos de nuestro corazón, todo se ilumina.
¿Y
qué es lo que se ve cuando estamos iluminados por Cristo? ¿Está limpio, está
adornado? ¿Con qué puede ser embellecido?
Con
Su presencia, su Espíritu (que es su Amor), Su alegría, Su paz... y Él hará que
se expanda a todos.
En
mi pasillo hay una planta y un cuadro, el Cristo de Dalí. Cuando entro o salgo
de la celda, me da alegría la planta y devoción el cuadro. ¿Has pensado tú en
tener limpio y adornado tu corazón, de forma que todo sea luz y pueda habitar
Cristo; y Su luz salga por todos los poros de tu ser, y tus ojos sean dos
luceros que los demás noten que Cristo vive en ti?
Hoy
el reto del amor es que dejes que Cristo ilumine todos los pasillos de tu corazón
que aún pueden tener algo de oscuridad.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
