Con el título
"600 años de luz", las hermanas dominicas del Convento de las Dueñas
en Salamanca, España, están celebrando 6 siglos de historia de su monasterio,
fundado en 1419 por Juana Rodríguez Maldonado
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26 hermanas dominicas viven hoy en el
convento.
Foto: Diócesis de Salamanca
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Con ocasión de la efemérides, el también Convento de Santa María de la
Consolación, ha venido realizando varios actos que finalizarán el miércoles 6
de noviembre con una Eucaristía de acción de gracias que ocurrirá a las 11:00
horas y será presidida por el Obispo de Salamanca, Mons. Carlos López, en la
fecha de la fundación del claustro.
Son 6 siglos de historia en los cuales las hermanas dominicas han
mantenido encendida la luz de santidad inspirada por Santo Domingo de Guzmán,
pese las vicisitudes por las que el convento ha pasado, entre ellas guerras y
un derrumbe que en 1963 afectó gran parte de la edificación.
"Las hermanas han
seguido su vida de silencio, de oración, de trabajo, de alabanzas", señala
Sor María Eugenia Maeso, O.P., quien desde 1952, fecha en que contaba con 17
años de edad, vive en el convento.
La religiosa, quien ha visto
pasar por el lugar a varias dominicas, siente un gran agradecimiento hacia
ellas, ya que "han mantenido viva la antorcha de Santo Domingo de
Guzmán".
Cuarenta y tres eran las
hermanas que allí vivían cuando Sor Maeso ingresó al convento. Aunque hoy viven
allí solo 26, seis de ellas con más de 90 años de edad, incluso una con 100,
destaca en Salamanca la presencia dominica con el paso de los años.
El Convento de las Dueñas
se encuentra muy cerca al Convento de San Esteban. Fue fundado en el año 1419
por Juana Rodríguez Maldonado, esposa de Juan Sánchez Sevillano - quien fuese
por varios años el contador mayor de Castilla -, en una casa por ella donada.
Tal como relata la hermana
Maeso, Juana solía reunirse a rezar con sus amigas, quienes tenían una especial
devoción a la Virgen de la Consolación, una imagen gótica que se hallaba en el
Convento de San Esteban. Cuentan que de vez en cuando la mujer solicitaba la
efigie al sacristán para llevarla a su casa, pero en una ocasión no se la dejó.
A su asombro, cuando regresó a casa, la Virgen se encontraba allí.
Esto causó tal impresión a
Juana que tomó la decisión de donar el palacio para fundar allí un convento que
estuviese bajo el título de Santa María de la Consolación, que pronto fue
habitado por las religiosas dominicas, quienes se han mantenido en el lugar
durante 600 años.
Las hermanas dejaron de
dormir en el monasterio en dos ocasiones; durante la Guerra Civil Española,
cuando el alcalde de Salamanca no pudo garantizar su seguridad. Las hermanas
dormían fuera en casas de familiares, pero nunca abandonaron el convento, ya
que durante el día volvían para sus labores cotidianas.
En 1963 un hecho enlutó al
monasterio; la muerte e dos de las hermanas: una postulante y una novicia, por
causa de un derrumbe que afectó al edificio debido a una obras de adecuación.
Esta fue la segunda ocasión en que las hermanas se vieron impedidas de dormir
en su monasterio.
Hoy viven en el convento
26 hermanas dominicas. Aunque la comunidad es de vida contemplativa, las
religiosas también dividen la jornada para la labor manual que les proporcione
sustento. Por esta razón confeccionan vestidos de niña para una fábrica en
Pamplona, así como cortinas, y también elaboran dulces conventuales.
En el monasterio se
encuentra, además, el sepulcro de Sor Teresa Chikaba, hermana dominica de
origen africano, cuyo proceso diocesano para su Canonización concluyó en la
Diócesis de Salamanca en el año 2003.
Con información de Diócesis de Salamanca.
Fuente: GaudiumPress
