MONICIÓN DE ENTRADA
Bienvenidos
hermanos, un domingo más nos hemos reunido para celebrar el Día del Señor.
Hoy
en medio de nuestra Asamblea, por la proclamación de la Palabra y la Fracción
del pan, Cristo se va hacer presente en medio de nosotros. Hoy va a seguir
actualizando su entrega pascual por la que nos reveló la misericordia infinita
de Dios para con los hombres.
Dispongámonos
a celebrar esta Eucaristía, es el Señor quien nos ha convocado. Poco importa
que vengamos cargados con nuestras debilidades y pecados. Si nos abrimos a su
amor y acogemos su misericordia, nuestras vidas serán transformadas y podremos
ser testigos suyos entre los que convivimos a lo largo de la semana.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
Cuántas
veces vivimos nuestra vida como una verdadera carga. Cuántas el peso de nuestra
conciencia no nos deja ser felices. Cuántas hemos querido cambiar algo de
nuestra vida, pero siempre encontramos algún impedimento...
¿Cómo
salir de esta situación?, ¿cómo poder afrontar lo que parece que supera
nuestras fuerzas y nuestra propia voluntad?
El
Señor pasa por nuestras vidas, su mirada, sus palabras, su compañía tiene poder
para transformar lo que a nosotros nos parece imposible.
Escuchemos
las lecturas en las que nos anuncian que el Señor viene a traer su salvación a
nuestra casa.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A
cada petición respondemos diciendo: Jesús ten piedad de nosotros.
Por
la Iglesia, especialmente por el Papa, los obispos y sacerdotes que la
pastorean, para que sea la casa donde la misericordia de Dios se hace acogida. OREMOS.
Por
nuestros gobernantes para que más allá de todo enemistad busquen el bien de
nuestro pueblo y no sus intereses partidistas. OREMOS.
Por
los que se sienten rechazados por la sociedad, por los que viven algún tipo de
marginación, para que encuentren personas que les acojan y les den testimonio del
amor de Dios. OREMOS.
Por
los trabajadores, especialmente por los que está desocupados o tiene un trabajo
en precario, para que encuentren un empleo de acuerdo con su dignidad. OREMOS.
Por
todos nosotros, para que reconozcamos el paso de Cristo por nuestra vidas y nos
dejemos transformar por su misericordia. Oremos
ORACIÓN FINAL
Te
damos gracias, Padre de bondad,
porque
a través de tu Hijo, Jesús,
siempre
sales a nuestro encuentro.
Él
nos busca allí en donde estamos:
en
nuestras alegrías y tristezas,
en
nuestros éxitos y fracasos;
pero,
sobre todo, nos busca en nuestro pecado.
Padre
bueno, ayudamos a recibir a Jesús en nuestra casa,
que
Él se siente a nuestra mesa,
que
sus palabras penetren en nuestro corazón
y
su mirada de amor atraviese nuestra alma.
Padre
de toda misericordia,
haznos
verdaderos hijos tuyos
por
el encuentro con tu Hijo, Jesús;
haznos
hijos para poder ser hermanos
y
poder entregarnos a la construcción
de
la fraternidad en medio del mundo,
especialmente
con aquellos
que
se sienten marginados y olvidados.
Te
damos gracias, Padre,
porque
sabemos que escuchas nuestra oración.
Amén.
