El
Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de ayudar a cantar a todo el
pueblo de Dios
El Pontífice agradeció y animó la labor de esta Asociación que tras 140 años "sigue viva, activa y deseosa de servir a la Iglesia". Además, Francisco señaló que la música "crea puentes, acerca a las personas, incluso a los más distantes; no conoce barreras de nacionalidad, etnia, color de piel, sino que envuelve a todos en un lenguaje superior, y consigue siempre sintonizar a personas y grupos de muy diferentes procedencias".
El
sábado 28 de septiembre, alrededor del mediodía en Roma, el Papa Francisco
recibió en audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano, a la "Scholae
Cantorum" de la Asociación Italiana Santa Cecilia a quienes agradeció por
su labor que tras 140 años, "sigue viva, activa y deseosa de servir a la
Iglesia".
En
su discurso el Santo Padre recordó el afecto y la estima que los Papas han
profesado por esta Asociación, en especial San Pío X, quien dio al pueblo
de Dios disposiciones orgánicas sobre la música sacra (cf. Motu Proprio Tra le
sollecitudini, 22 de noviembre de 1903).
Música al servicio de Dios
y de la Iglesia
Asimismo,
San Pablo VI quiso que fueran renovados y activos para una música que se integre
en la liturgia y de ella deriven sus características fundamentales. "No
cualquier música -dijo Francisco- sino la música santa, porque los rituales son
santos; dotados de la nobleza del arte, porque a Dios se le debe dar lo mejor;
universal, para que todos puedan entender y celebrar".
Es
por ello que el Pontífice los animó a seguir por este camino. "Ser una
asociación es un recurso: os ayuda a generar movimiento, interés, esfuerzo para
servir mejor a la liturgia. Asociación que no es protagonista ni propietaria de
ninguna música, pero que tiene como programa el amor y la fidelidad a la
Iglesia", subrayó.
Ayudar a cantar a todo el
pueblo de Dios
Por
otra parte, el Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de ayudar a
cantar a todo el pueblo de Dios, con una participación consciente y activa en
la Liturgia: "Juntos podéis comprometeros más con el canto como parte
integral de la Liturgia, inspirados por el primer modelo, el canto gregoriano.
Juntos os ocupáis de la preparación artística y litúrgica, y promovéis la
presencia de la schola cantorum en cada comunidad parroquial. El coro,
efectivamente, guía la asamblea y, con sus repertorios específicos, es una voz
cualificada de espiritualidad, comunión, tradición y cultura litúrgica".
Y
profundizando sobre los numerosos campos del apostolado de esta Asociación, el
Papa señaló que cantar, tocar, componer, dirigir y hacer música en la Iglesia
son algunas de las cosas más hermosas para la gloria de Dios: "Es un
privilegio, un don de Dios, expresar el arte de la música y contribuir a la
participación en los misterios divinos. Una música bella y buena es una
herramienta privilegiada para acercarse a lo trascendente, y a menudo ayuda a
entender un mensaje incluso a aquellos que están distraídos".
Liturgia: primera
"maestra de catecismo"
Y
en alusión a los grandes sacrificios que implican los ensayos, Francisco
puntualizó que dedicarse a la liturgia y a su música representa una forma de
evangelización a todos los niveles, desde los niños hasta los adultos. De
hecho, la Liturgia es la primera "maestra" de catecismo-aseveró el
Santo Padre- no lo olvidéis.
Igualmente,
el Pontífice recordó que la música sacra -y la música en general- "crea
puentes, acerca a las personas, incluso a los más distantes; no conoce barreras
de nacionalidad, etnia, color de piel, sino que envuelve a todos en un lenguaje
superior, y consigue siempre sintonizar a personas y grupos de muy diferentes
procedencias. La música sacra acorta las distancias, también con aquellos
hermanos y hermanas que a veces no sentimos cercanos. Por eso, en cada
parroquia el grupo de canto es un grupo donde se respira disponibilidad y ayuda
mutua".
"¡Qué
el Señor os ayude a ser constantes en vuestro compromiso! La Iglesia aprecia el
servicio que prestáis en las comunidades: las ayudáis a sentir el atractivo de
la belleza, que desintoxica de la mediocridad, las eleva hacia Dios, y une los
corazones en la alabanza y en la ternura. Os bendigo a vosotros y a todos los
miembros de la Asociación de Santa Cecilia. ¡Qué la Virgen os proteja! Y puesto
que los que cantan rezan dos veces, confío en que rezaréis también por mí
¡Gracias!", concluyó el Santo Padre.
Sofía
Lobos - Ciudad del Vaticano
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