COLABORACIÓN DE JUAN CARLOS CARVAJAL PARA ESTE DOMINGO

17 Domingo Tiempo Ordinario (Ciclo C)

MONICIÓN DE ENTRADA

Buenos días, sed bienvenidos a la celebración del Día del Señor.

La Eucaristía dominical es la oración central de la Iglesia. Cada domingo que venimos a la celebración nos incorporamos a lo que constituye el núcleo esencial de la oración que Jesús dirige filialmente a Dios. Su Espíritu nos une a Él como miembros de su Cuerpo y nos introduce en ese misterio de amor que hay entre el Padre y el Hijo. 

Realmente, la Eucaristía es un don que se nos regala, dispongámonos, pues, a celebrarla consciente y piadosamente.

MONICIÓN A LAS LECTURAS

No hay nada más central en la vida de fe que la oración. Es en la oración donde nuestra fe se ilumina, nuestra esperanza se fortalece y la caridad ablanda nuestro corazón.

Y sin embargo, hemos de reconocer que para muchos de nosotros la oración es una asignatura pendiente. Incluso cuando nos ponemos a rezar no sabemos cómo hacerlo.

Hoy las lecturas vienen en nuestro auxilio, en ella se nos alienta a superar cualquier dificultad y a que nos pongamos delante de Dios con una confianza filial. Escuchemos con atención la Palabra que hoy se nos proclama.

ORACIÓN DE LOS FIELES

A cada suplica respondemos: ¡Señor, enseñanos a orar!

- Por la Iglesia, esposa de Cristo, para que todos sus miembros permanezcamos unidos a nuestro Señor por una vida activa de oración. OREMOS.

- Por nuestros políticos, para que sean capaces de ir más allá de sus interese personales y partidistas y busquen el bien común de nuestro pueblo. OREMOS.

- Por los monjes y monjas que en los monasterios desarrollan una vocación contemplativa, para que su vida de oración sea un estimulo para el resto del Pueblo de Dios. OREMOS.

- Por los enfermos, especialmente por los que se enfrentan a una larga y dolorosa enfermedad, también para los que se encuentra al final de sus días, para que reciban la solidaridad de sus seres querido y sientan la compañía de Dios. OREMOS.

- Por nosotros que celebramos esta Eucaristía, para que el Señor nos ayude a tener una intensa vida de oración. OREMOS.

ORACIÓN FINAL

Gracias, Jesús, Hijo del Padre,
porque al hacerte uno de nosotros
nos has manifestado que Dios nos trata como hijos
y nos has dado los medios para que
nosotros le respondamos como a un Padre.

Gracias, porque tu trato filial con Dios
puede ser también nuestro trato con Él;
y porque las palabras que Tú le diriges
pueden ser nuestras palabras
y la senda para entrar en su misterio de amor.

Señor, qué don más grande nos has dado:
por la oración que nos has enseñado
nos has incorporado al abrazo de amor eterno
que os dais Tú y el Padre en el Espíritu Santo.

Espíritu del Padre y del Hijo,
Espíritu de Jesús, nuestro Hermano y Señor,
haz que nuestro corazón acompañe
el musitar de nuestros labios;
haznos la gracia de que el Padrenuesto sea la senda
por la que penetremos en el misterio del Reino,
ese misterio en el que todos los hombres
somos hijos y hermanos a la vez.
Amén.