El
Papa recibe a los participantes de la 41ª Conferencia General de la FAO,
felicita al nuevo Director General Qu Dongyu y expresa los puntos clave para
combatir la falta de alimento y de agua potable en el mundo
“Espero que con la ayuda de todos podamos
seguir trabajando conjuntamente para profundizar e incrementar, con
responsabilidad y determinación, los esfuerzos dirigidos a alcanzar los
objetivos 1 y 2 de la Agenda 2030 y así erradicar con mayor rapidez y fuerza los
complejos, graves e inaceptables flagelos del hambre y de la inseguridad
alimentaria”. Con este fuerte deseo el Papa Francisco comenzó esta mañana su
discurso a los más de 500 participantes que se encuentran reunidos desde el
pasado 22 de junio en la sede de la FAO en Roma para celebrar su 41ª
Conferencia General. El Papa además, aprovechó este encuentro para felicitar al
nuevo Director General, Su Excelencia el señor Qu Dongyu, elegido el pasado 23
de junio con 108 votos a favor de un total de 191.
Falta de alimento y agua:
un problema de todos, no sólo de los países pobres
El
Papa ha querido contribuir en las sesiones de trabajo de la FAO con un aporte
para combatir la falta de alimento y de acceso al agua potable en el mundo,
asegurando que para ello es necesario “actuar sobre las causas que las
provocan”, pues – ha puntualizado – “en el origen de este drama se halla sobre
todo la falta de compasión, el desinterés de muchos y una escasa voluntad
social y política a la hora de responder a las obligaciones internacionales”.
“La
falta de alimento y de agua no es un asunto interno y exclusivo de los países
más pobres y frágiles – ha asegurado – sino que concierne a cada uno de
nosotros” y ha hecho hincapié en la importancia de nuestra actitud frente a
este problema, explicando que dependiendo de ella podemos “favorecer o frenar”
el sufrimiento de muchos hermanos nuestros. Es por ello – ha exhortado el Papa
– que todos estamos llamados a “escuchar el grito desesperado de nuestros
hermanos y a poner los medios para que puedan vivir, viendo respetados sus
derechos más básicos”.
Está en nuestras manos: no
derrochar, si concienciar
Entre
las palabras del Papa, destaca también su invitación a “reducir el derroche de
alimentos y de agua” y para ello – dice Francisco – hay que educar y
sensibilizar, de modo que las “nuevas generaciones” pasen este testigo “a las
futuras”, sabiendo que este drama social “no puede ser tolerado por más tiempo”
ha dicho el Santo Padre.
En
este sentido, ha pedido pararse un momento a pensar en el aumento del número de
refugiados en el mundo durante los últimos años, el cual nos ha demostrado – ha
dicho Francisco – “que el problema de un país es el problema de toda la familia
humana”. Y para que este drama no se produzca, el Papa asegura que es necesario
“promover un desarrollo agrícola en las regiones más vulnerables fortaleciendo
la resiliencia y la sostenibilidad del territorio” pero debe ir de la mano de
“inversión y desarrollo en tecnologías” y por supuesto, de “políticas
innovadoras y solidarias para el desarrollo”.
La Santa Sede se
compromete a cooperar con la FAO
Antes
de concluir su discurso, el Pontífice ha expresado el compromiso de la Santa
Sede a cooperar con la FAO, “apoyando el esfuerzo internacional hacia la
eliminación del hambre en el mundo y garantizando un futuro mejor para nuestro
planeta y para la humanidad entera”.
Mireia
Bonilla – Ciudad del Vaticano
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