“El gran
reciclador”
Hola,
buenos días, hoy Matilde nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
pocos días nos trajeron para la cocina un mini-contenedor giratorio, con tres
recipientes: uno para los residuos de comidas, otro para los plásticos y latas,
y el tercero para el vidrio. Como tiene tapa encima, solo queda al descubierto
el departamento que se precisa. Cuando lo utilizamos en la cocina, vemos que es
muy práctico, porque hasta ahora usábamos cubos para cada cosa y siempre había
mucho trasto por medio…
Desde que
lo vi, me parecía que llevaba en sí un mensaje que Jesús me quería desvelar,
pero hasta que no lo he puesto en la oración, no lo vi claro:
Nosotros
somos por dentro, un poco, como este contenedor: tenemos, a lo largo del día,
muchos residuos de pobrezas, debilidades, meteduras de pata, búsqueda de mí
mismo o de mi gloria…
Estas
cosas no las queremos, pero están ahí, en ese cubo, para recordarnos que soy
humano, y muy frágil y necesitado de que todo esto sea transformado en mí…
Luego,
están mis “vidrios”, aquello que noto que deja pasar la luz, que es limpio y
transparente… ¡pero, ay, está roto o sucio!... Así ocurre con la bondad y el
bien que Dios ha puesto en mi corazón para que ilumine a todos los que me rodean,
pero muchas veces no está tan claro y entero como Dios me lo regaló…
Y, por
último, los plásticos y latas que, una vez usados, parece que no sirven para
nada, como son las acciones y el amor que entrego a los hermanos y parece que
nadie lo ve, ni ha de ser recompensado, y nadie me lo agradece… ¡Todo perdido!…
¡Pero
este bagaje es un tesoro para el Corazón de Jesús! ¡Él es el Único que puede
“reciclar” esta materia insuficiente y rota, y hacer de cada cosa “una creación
nueva” que alabe al Señor! ¡Y no solo en estos días de nuestra vida, sino que
todo mi ser, renovado, le va a alabar eternamente, porque me he fiado de Jesús
en mi fragilidad, y “todo” lo he puesto en sus Manos, con amor y confianza
ciega!:
¡¡¡“El
gran Reciclador”, hará maravillas con mi pobreza!!!
Hoy, el
reto del amor es entregar a Jesús todo “lo mío”, para que, en el ardor de su
Corazón, quede transformado en Amor…
VIVE DE
CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
