Es
una “invitación
a convertirnos en agentes transformadores de nuestro entorno, apoyados en el
rezo del Santo Rosario”
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| Carlos Zapata-ALETEIA |
Al igual que los
pastorcitos de Fátima, los niños se unen en oración por la paz y la unidad de
Venezuela, a través del rezo del Rosario. La jornada "Un millón de niños
rezan el Rosario" es cada vez más internacional y se extiende en su
edición número trece a otros países a lo largo de una muy especial semana.
Venezuela necesita ayuda, y los niños lo saben. Por eso, desde hace más de una década comenzaron una plegaria que cada vez cuenta con más “superhéroes de la esperanza”, como los ha bautizado el Consejo Nacional de Laicos, que por ocasión número trece organiza una jornada cada vez más internacional.
A tono con el mensaje que la
Virgen María les dio a tres pastorcitos en Portugal, cuando les invitó a rezar
el rosario para obtener la paz en el mundo y el fin de la guerra, la nación
sudamericana eleva una súplica en familia que tiene como motivación central la
oración en voz de los consentidos de Dios: los niños.
Tres pastorcitos: Lucía dos
Santos, de diez años; y sus primos: Jacinta y Francisco Marto, de seis y nueve
años respectivamente, conocieron en Fátima a la Virgen del Santo Rosario.
Cuando la Madre de Dios se les apareció, les recomendó el rezo de esta preciosa
meditación mariana como una ayuda eficaz para obtener todo bien y alejar todo
mal.
“La Santísima Virgen nos dijo,
tanto a mis primos como a mí, que dos eran los últimos remedios que Dios daba
al mundo: el Santo Rosario y el Inmaculado Corazón de María”, sostenía sor
Lucía. Y este 18 de octubre se unirá toda Venezuela en una plegaria común para rogar
por la vida, la paz, la justicia y la libertad.
No en vano, el Padre Pío hizo de
ésta una oración incesante de todos los días, tras preguntarse: “Si la
Virgen Santa lo ha recomendado siempre calurosamente donde quiera que ha
aparecido, ¿no nos parece que deba ser por un motivo especial?”.
Además, esta oración lo unía al
Corazón de Jesús a través del Corazón Inmaculado de María, que alejaba los
males y le permitía obtener por intercesión de la Virgen, maravillosas gracias
espirituales.
Por ello, no sorprendió que
cuando le pidieron una herencia espiritual, padre Pío respondiera: “El
Rosario”. Y antes de la muerte, le habría dicho a su amigo Modestino: “¡Amen a
la Virgen y háganla amar. Reciten siempre el Rosario!”.
“¡Superhéroes al rescate de la esperanza!”
Los niños se convierten de este modo en los
“¡superhéroes al rescate de la esperanza!” al ser el corazón un año más de la
Jornada de Oración: “Un millón de niños rezando el Rosario por la unión y la
paz”.
El rezo comunitario es posible
gracias a un enorme voluntariado que trabaja a ritmo sin igual en toda
Venezuela, con ayuda de la estructura parroquial de la Iglesia Católica y las
escuelas católicas que hacen vida en todo el país.
Es así como la maratónica labor
rinde sus frutos por medio de un material digital e impreso que logra “llenar
de fe y esperanza a niños, jóvenes y adultos en escuelas, parroquias,
hospitales y hogares”, dando continuidad a un programa que cuenta ya con trece
años consecutivos de jornadas.
El objetivo de esta obra,
sostenida en Venezuela por el Consejo Nacional de Laicos,
y que ya cuenta con réplicas en otros países de América Latina; así como con
una convocatoria mundial de la institución: Ayuda a la Iglesia Necesitada,
busca “sembrar en niños y jóvenes la devoción del Santo Rosario”.
Así como la enseñanza de
“valores cristianos que son pilares fundamentales en la formación integral de
todo ser humano”.
Del 18 al 21 de octubre
La nobel labor ha logrado superar las
fronteras, animando tanto a particulares, parroquias y escuelas, como a entes
completos de otros países, los cuales han tomado con alegría y entusiasmo la
propuesta, adaptándola a sus propias realices, para unirse a esta iniciativa de
manera exitosa.
El tema de este año, que tendrá
su fecha central el 18 de octubre, se enfoca en el “rescate de la esperanza”,
por tratarse de una de las virtudes teologales “que nos anima a seguir
trabajando en medio de las circunstancias difíciles”.
Venezuela afronta un descomunal
éxodo de quienes huyen de una crisis humanitaria global sin precedentes. Por
ello, la oración busca ser un motivo de unidad en medio de los particularmente
graves ámbitos político, social, educativo, económico, institucional y moral
que ocurren en la alguna vez rica nación petrolera.
Informan los organizadores que
el lema actual es una “invitación a convertirnos en agentes
transformadores de nuestro entorno, apoyados en el rezo del Santo Rosario”.
En esta ocasión, el llamado es a
unirse en oración a las 9 de la mañana del jueves 18 de octubre en todos los
colegios y escuelas del país, mientras que el sábado 20 octubre la invitación
es al rezo del rosario en las parroquias, dejando para el cierre de la semana
el domingo 21 de octubre, día del Señor, para que sean las familias quienes se
sienten en torno a la mesa y dediquen un momento a esta meditación
cristocéntrica.
A diferencias de otro tipo de
actividades, esta jornada no busca la realización de movilizaciones activas,
sino de unirse en torno al Santo Rosario. Por ello, no implica gastos
especiales, sino la reunión en instalaciones educativas, o en templos católicos
y hogares, donde docentes, catequistas y encargados de Pastoral, organizan la
meditación con la intención especial puesta en la paz y la unidad de Venezuela.
“Los niños tenemos fe”
“Un millón de niños rezando el Rosario”
arriba a su año número 13, como parte de una “experiencia amena, didáctica,
espiritual y basada en valores”, la cual se puede incluir “dentro de la
planificación de las actividades formativas escolares, animando así a niños,
jóvenes y sus familias a participar de esta hermosa devoción”.
El Consejo Nacional de Laicos
invita a quienes participen a enviar sus testimonios y experiencias para
publicarlos en las redes sociales, lo que pueden hacer escribiendo a: unmillondeninosrezando@gmail.com o
al correo del CNL de Venezuela_ cnlaicosvenezuela@gmail.com
En el país, se distribuye
material didáctico que cultiva los valores de la humildad, la obediencia, la
paciencia, el optimismo, la alegría, la confianza, la caridad y la justica, a
través de la meditación guiada de los misterios luminosos; aunque presenta
igualmente el compendio de los demás misterios que completan el Santo Rosario.
Los contenidos digitales e
impresos enseñan también que los niños tienen fe, que estudian para ser útiles,
que ayudan a las personas que los necesitan. Reiteran además que los niños
católicos “valoramos a nuestra familia, somos respetuosos y educados,
colaboramos en nuestra comunidad, cuidamos el ambiente, hacemos cambios
positivos en nuestro entorno, defendemos la verdad; y vivimos con alegría cada
día”. ¿La razón? Tenemos a Dios y a la Virgen en nuestro corazón”.
Carlos
Zapata
Aleteia Venezuela
