¡Eres único!
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
unos días, mientras estábamos dando un paseo por la huerta, vimos a sor Ana, la
procuradora, debajo de un árbol con una carretilla a su lado.
Nos
acercamos a preguntarle qué estaba haciendo, y si podíamos ayudar. Nos contó
que había salido a intentar recoger rápidamente todas las peras del peral,
porque había visto a Jubi comerse las que estaban en las ramas más bajas o las
que caían al suelo.
La
verdad es que nos entró la risa... ¡la procuradora intentando evitar que Jubi
se coma las peras de las monjas! Pero es que era cierto, lo vimos con nuestros
propios ojos: allí estaba nuestra beagle, tumbada tranquilamente a su lado,
degustando una enorme pera.
Así
que nos acercamos al árbol para ayudar, y, ya de paso, para merendar... pero,
para nuestra sorpresa, ¡qué duras estaban!
-Sí,
claro, aún están muy duras, yo solo las estoy recogiendo, pero aún tienen que
madurar -nos aclaró sor Ana.
¡Qué
chasco! Ver a Jubi comiendo con tanto gusto, y a sor Ana recogiendo con tanto
empeño, me había hecho desear una pera... pero estaba claro que no era mi
momento.
Sin
embargo, aquello me hizo pensar. Cuántas veces el ver a los demás despierta en
mí el querer tener lo que tienen, o el querer hacer o conseguir lo que hacen...
y después, cuántos chascos se lleva uno queriendo intentar ser quien en
realidad no es.
Y
es que, cuando perdemos el tiempo tratando de alcanzar a los demás, nos estamos
perdiendo la Gracia de ser como el Señor nos ha soñado.
Él
nos ha creado diferentes, a cada uno nos ha hecho únicos. Y, cuando
experimentamos este Amor, entonces ya no necesitamos otras grandezas, ni
siquiera demostrarnos a nosotros mismos nuestras “grandes capacidades”. Cuando
experimentamos este Amor, ya solo queda ir descubriendo día a día cuál es la
voluntad de Dios para ti, cuál es el camino de santidad que Él ha marcado
únicamente para ti. Y, desde ahí, tan solo preocuparte de cumplir Su voluntad:
esa es la auténtica felicidad.
Descubrir
esto no es fácil, porque requiere soltar las riendas de nuestra vida en Él.
Pero eres feliz, porque puedes alegrarte por los dones de los demás, puedes
disfrutar de sus alegrías o sentir con su dolor.
Hoy
el reto del amor es saberte único. Vive a costa de Cristo, vive del amor
desbordante que te regala cada día y con la confianza de que Él te llevará más
lejos de lo que jamás pudiste imaginar.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
