La
esperanza es una virtud que jamás decepciona: si tú esperas, jamás serás
decepcionado
En
su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa
Marta, Francisco reflexionó acerca de la esperanza, que no es algo abstracto,
sino vivir esperando el encuentro concreto con Jesús. Y es sabio – subrayó el
Papa – saber regocijarse por los pequeños encuentros de la vida con el Señor
La
mujer embarazada que espera gozosa el encuentro con su hijo que está a punto de
nacer y al que acaricia todos los días. Es la imagen que el Santo Padre
Francisco utilizó esta mañana en su homilía de la Misa celebrada en la capilla
de la Casa de Santa Marta para explicar lo que significa la esperanza que es,
precisamente, vivir con vistas al encuentro concreto con Jesús, y no algo
abstracto. Y es sabio – subrayó el Papa – saber regocijarse por los pequeños
encuentros de la vida con el Señor.
Ciudadanía y herencia
El
Pontífice comenzó su reflexión a partir de dos palabras del mensaje que nos
transmite hoy la liturgia: “Ciudadanía” y “herencia”. En efecto, se refiere a
la ciudadanía la Primera Carta de San Pablo a los Efesios (Ef 2, 12-22).
Es un regalo que Dios nos ha dado”, el de habernos hecho “ciudadanos” y
consiste en el habernos dado una herencia, “un documento de identidad”.
En
efecto, Dios en Jesús, “ha abolido la Ley” para reconciliarnos, eliminando la
enemistad, de modo que podemos “presentarnos todos, al Padre en un solo
Espíritu”, es decir – subrayó el Papa – “nos ha hecho ‘uno’”. Y así “son
conciudadanos de los santos” en Jesús. Y “nuestra identidad – añadió Francisco
– es, precisamente, este ser curados por el Señor, ser construidos en
comunidades y tener al Espíritu Santo dentro”.
Por
lo tanto, Dios “nos hace caminar” hacia la herencia, con esta seguridad, la de
ser “conciudadanos” y que “Dios está con nosotros”. Y la herencia – explicó el
Papa Bergoglio – “es lo que nosotros buscamos en nuestro camino, lo que
recibiremos al final”. Pero es necesario buscarla cada día y lo que nos lleva
hacia adelante en el camino de nuestra identidad hacia la herencia es
precisamente la esperanza, “la virtud, quizá, más pequeña, quizá más difícil de
comprender”.
Si esperas, jamás serás
decepcionado
Fe,
esperanza y caridad son un don. La fe es fácil de comprender como también la
caridad. “Pero la esperanza, ¿qué cosa es?”, preguntó Francisco y subrayó que
sí es esperar el Cielo, “encontrar a los santos”, es “una felicidad eterna”.
“Pero ¿qué cosa es el Cielo, para ti?”, preguntó además el Papa:
“Vivir
en la esperanza es caminar, sí, hacia un premio, hacia la felicidad que no
tenemos aquí, pero que la tendremos allá… es una virtud difícil de comprender.
Es una virtud humilde, muy humilde. Es una virtud que jamás decepciona: si tú
esperas, jamás serás decepcionado. Jamás, jamás. Es también una virtud
concreta. ‘Pero, ¿cómo puede ser concreta, si yo no conozco el Cielo o lo que
me espera?’. La esperanza, nuestra herencia que es la esperanza hacia algo, no
hay una idea, no es estar en un lugar bello… no. Es un encuentro. Jesús siempre
subraya esta parte de la esperanza, este estar en espera, encontrar”.
La mujer embarazada que
vive para el encuentro con su hijo
Según
el Evangelio del día (Lc 12, 35-38) consiste en el encuentro del patrón
cuando regresa de las nupcias. Por lo tanto, es siempre un encuentro con el
Señor, algo concreto. Y para hacerlo comprender, el Papa Francisco ofreció un
ejemplo concreto:
“A
mí me viene a la mente, cuando pienso en la esperanza, una imagen: la mujer
embarazada que espera un niño. Va al médico, le hace ver la ecografía – ‘ah,
sí, el niño… va bien’… ¡No! ¡Está gozosa! Y todos los días se toca la panza
para acariciar a ese niño, está en expectativa del niño, vive esperando a ese
hijo. Esta imagen puede hacernos comprender lo que es la esperanza: vivir para
aquel encuentro. Esa mujer imagina cómo serán los ojos de su hijo, cómo será su
sonrisa, cómo será él, rubio o moreno… pero imagina el encuentro con su hijo.
Imagina el encuentro con su hijo”.
Saber regocijarse por los
pequeños encuentros con Jesús
El
Pontífice reafirmó que esta imagen de la mujer embarazada puede ayudar a
comprender lo que es la esperanza y también a plantearnos algunas preguntas:
“¿Yo
espero así, concretamente, o espero un poco dudoso, un poco gnósticamente?”. La
esperanza es concreta, es de todos los días porque es un encuentro. Y cada vez
que encontramos a Jesús en la Eucaristía, en la oración, en el Evangelio, en
los pobres, en la vida comunitaria, cada vez que damos un paso más hacia este
encuentro definitivo. La sabiduría de saber regocijarnos por los pequeños
encuentros de la vida con Jesús, preparando aquel encuentro definitivo”.
Debora
Donnini – Ciudad del Vaticano
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