Más
de lo que esperaba
Hola,
buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Tenemos
unos paquetes de pañuelos de papel en los que pone “tres capas”. Conocía los
pañuelos de capas, se supone que las capas hacen que tengan consistencia,
resistencia... y, sin embargo, cada vez que abro el paquete y saco un pañuelo,
directamente ¡las finísimas capas se separan! Y me quedo con un pañuelo
dividido en tres casi incapacitado para cumplir su función.
¡Ay,
qué manía les he cogido! Y no es que tengamos pocos...
Sin
embargo, el otro día me tocaba lavar y, al sacar la ropa de la lavadora, me encontré
con que no había vaciado los bolsillos. Estarás pensando en el desastre causado
por las capas y capas de pañuelos de papel que albergaban nuestros bolsillos y,
sin embargo... Sí, estaban, pero... ¡estaban intactas! Nada de bolitas de papel
por toda la ropa ni nada que me delatase. Finalmente, los pañuelos a los que
tanta manía tenía, fueron mis mejores aliados, ¡me salvaron el “pellejo”!
Hay
ocasiones en que nos molesta la forma de actuar de los demás o no se
corresponde con nuestras expectativas; esto nos lleva a etiquetar, a definirlos
dentro de nosotros de una manera e incluso sentir rechazo, como a mí me ocurrió
con los pañuelos.
Sin
embargo, el Señor cambia la mirada, nos hace vernos y ver a los demás desde la
Misericordia y desde la Acción de Gracias. ¡Nos muestra todas las dimensiones!
Desde Su mirada, podemos descubrir que quizá no actúan como nosotros queremos,
pero... ¡en la lavadora no se deshacen! Sentirnos amados en nuestra pobreza nos
permite hacer que los demás se sientan amados en la suya.
Hoy
el reto del amor es que des la vuelta a esa persona con la que te cuesta estar.
Ora por ella y, cuando la veas, no mires sus “capas” o aquello que cambiarías;
pide al Señor la capacidad de descubrir que no te llena la lavadora de bolitas
o que tiene infinitos dones que desconocías. Con la oración preparamos el
corazón para que los demás puedan entrar.
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
