29 Domingo Tiempo Ordinario (Ciclo B)
MONICIÓN DE ENTRADA
Buenos
días, sed bienvenidos a la celebración del Domingo, el día del Señor.
La
Eucaristía dominical es el origen y meta de la vida cristiana. Ella es el
corazón donde late la vida de la Iglesia. De ella nace todo movimiento de la
misión a favor del Evangelio y a ella retorna para que se haga ofrenda
espiritual para gloria del Padre.
Hoy,
que celebramos la Jornada del Domund, hacemos presente a esa multitud de
misioneros que a lo largo del mundo entregan su vida para llevar la salvación
de Jesucristo a todos los pueblos.
Dispongámonos
a celebrar con fe esta Eucaristía, origen y meta de la misión de la Iglesia.
MONICIÓN A LAS LECTURAS
¡Cuántas
veces queremos aprovecharnos del Evangelio! ¡Cuántas, en vez de ser sus servidores,
queremos ponerlo a nuestro servicio!
Jesús
saca a la luz nuestras pretensiones mundanas respecto al Evangelio y nos
confronta con su persona. Quiere que purifiquemos nuestras actitudes y deseemos
identificarnos con Él.
Ser
misioneros es beber el cáliz de Cristo y estar dispuestos a pasar por el
bautismo por el que Él pasó. La lecturas de hoy nos alientan a esta
identificación con nuestro Maestro y Señor.
ORACIÓN DE LOS FIELES
A
cada petición respondemos: ¡Señor, infunde
en nosotros el espíritu de la misión!
-
Por los que formamos parte del Pueblo santo de Dios, para que fieles al mandato
misionero de Jesús, seamos servidores del Evangelio allí donde nos encontremos.
OREMOS.
-
Por los pueblos en donde se persigue a los predicadores del Evangelio, para que
promuevan unas leyes respetuosas con las minorías religiosas. OREMOS.
-
Por los misioneros que entregan su vida al servicio de la Buena noticia del
Reino, para que el Señor les ilumine en sus obras de solidaridad y en la
predicación de su Palabra. OREMOS.
-
Por los pueblos que reciben la predicación evangélica, para que se abran a la
acción divina de la gracia y experimente el gozo de la salvación de Cristo. OREMOS.
-
Por nuestra comunidad parroquial, para que todos sus miembros crezcamos en el
espíritu misionero. OREMOS.
ORACIÓN FINAL
Gracias,
Padre de bondad
porque
nos has hecho partícipes
de
la misión evangelizadora
que
encomendaste a tu Hijo, Jesús.
Tú
nos has unido a Él
y
nos has otorgado la gracia de tu Espíritu
para
que podemos llevar adelante
la
misión de tu Reino.
Padre
de misericordia,
¡qué
sordos somos a tu llamada!,
¡qué
cómodos, para no responder a nuestra vocación!
Ten
piedad de nosotros,
ten
paciencia con nuestras falta de generosidad
y
comprende nuestra debilidad.
¡Oh,
buen Jesús!, hermano nuestro,
tomanos
de la mano y llévanos en tu compañía.
Que
tu auxilio nos ayude
para
que allí donde tu Espíritu trabaja por el Reino
allí
estemos nosotros cooperando con Él;
y
allí donde se necesite manifestar tu nombre
allí
encontremos el modo de pronunciarlo
con
libertad y lleno de sentido.
Amén.