Numerosas
parroquias de Madrid ya han introducido cambios y mejoras gracias a las
indicaciones de sus grupos del Plan Diocesano de Evangelización
![]() |
| Foto: Parroquia Santa Ángela de la Cruz |
«La
parroquia es presencia eclesial en el territorio, ámbito de la escucha de la Palabra,
del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad
generosa, de la adoración y la celebración.
A
través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros
para que sean agentes de evangelización», dice el Papa en Evangelii
gaudium.
En
esta líneas, una buena parte de las casi 500 parroquias que hay en la diócesis
de Madrid han participado durante los últimos tres años en los trabajos del
Plan Diocesano de Evangelización (PDE). El acompañamiento, la pastoral
familiar, la catequesis o la liturgia son algunos de los ámbitos en los que ya
se pueden percibir resultados concretos.
Así,
por ejemplo, en el ámbito de la cercanía, la Vicaría II ha creado un grupo de
acompañamiento para personas en los últimos días de su vida, y la parroquia de
San Valentín y San Casimiro ha introducido la escucha como un elemento
transversal en todos los grupos, con reuniones específicas en las que cada
miembro es invitado a compartir su vida, sus inquietudes y sus preocupaciones.
En
reacción con los inmigrantes, son varias las parroquias las que han abierto sus
puertas a estas personas, como los jóvenes de San Ignacio de Loyola de
Torrelodones, que han invitado varias veces a comer a 20 chicos africanos
acogidos por la Cruz Roja en este pueblo.
Los
mayores también tienen su lugar en este nuevo mapa pastoral, pues la parroquia
Beata María Ana de Jesús se ha organizado para facilitar el traslado a la
iglesia de los mayores y dependientes que tenían dificultades para ir a las
celebraciones; y San Juan Crisóstomo organiza cada semana un café-tertulia para
ellos.
En
cuanto a las iniciativas relacionadas con la familia, Cristo Rey de Usera ha
creado un grupo de catequesis con padres, con convivencias y excursiones para
las familias, y un grupo de ayuda a las familias más necesitadas. La parroquia
Los Doce Apóstoles está haciendo un seguimiento de los matrimonios de recién
casados, y San Juan Crisóstomo ha creado un grupo de redescubrimiento
matrimonial. Por su parte, San Valentín y San Casimiro ha creado un grupo
específico para madres solas y parejas no casadas; y en San Blas han ideado un
catecumenado para novios.
Los
jóvenes también han recibido un impulso en la dinámica de las parroquias de
Madrid, y ya son varias las que han introducido Life Teen y los retiros de
Effetá para ellos. Y para las personas que manifiestan atracción hacia el mismo
sexo y solicitan ayuda, la parroquia San Juan Crisóstomo les ofrece
acompañamiento espiritual.
En medio del barrio
Dentro
de las inquietudes que han manifestado los grupos del PDF está la de
relacionarse manera abierta con otras instituciones, en especial las que tienen
un carácter más local. Por eso varios miembros de la parroquia de san Blas han
comenzado a introducirse en las distintas plataformas del barrio; algunos de
San Fermín han iniciado una colaboración con las asociaciones de desempleados
de su entorno; y otros de la parroquia San José de Colmenar Viejo participan de
manera activa en la Mesa de exclusión de su ayuntamiento.
Hacia
los más desfavorecidos, Los Doce Apóstoles ha puesto en marcha una bolsa de
trabajo, San Antonio de la Florida ha organizado el proyecto Hogar de Día para
personas sin techo, y Santa María de la Merced de Las Rozas ha creado un
plataforma para poner en común las necesidades de unos con la disponibilidad de
otros, de cara a ofrecer servicios como visitas en las casas, hacer la compra,
llevar a alguien en coche, cocinar…
En
relación al primer anuncio, San Gerardo ha organizado reuniones de familias por
las casas tras una misión popular desarrollada en el barrio, y el Santísimo
Cristo de la Esperanza realiza encuestas a pie de calle relacionadas con los
tiempos litúrgicos fuertes.
Sobre
las catequesis y la liturgia, ya hay iniciativas que muestran un cambio de
mentalidad, como en San Juan Bautista, que ha cambiado el horario de las misas
para facilitar encuentros entre los fieles; o San Fermín y Santa Ángela de la
Cruz, que están cambiando el modelo de catequesis e incluso la segunda ha
introducido la metodología del Oratorio para acercarse a los más pequeños. Y en
relación con la liturgia, Sagrada Familia ha realizado un cambio en la
configuración del templo para hacer la Eucaristía más cercana, mientras que San
Andrés de Villaverde ha tomado la decisión de aumentar las horas de apertura
del templo.
Todas
estas iniciativas se suman a las que ya se han puesto en marcha a nivel
diocesano, como las escuelas de doctrina social de la Iglesia, la de
catequistas y la de pastoral sanitaria, la elaboración del Informe Familia, el
Parlamento de Jóvenes, la Comisión diocesana de Comunión, la Mesa de
Hospitalidad, los Encuentros en Emaús, el Servicio de Asistencia Religiosa
Católica de Urgencia (SARCU), o el itinerario de arte y espiritualidad Piedras
Vivas.
Juan
Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Fuente:
Alfa y Omega
