¿Has preparado tu regalo?
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hace
unos días, vino a visitarnos una amiga de aquí, de Lerma, con un encargo. Se
trataba de un abuelito de la residencia al que queremos mucho. Este hombre le
había pedido que si podía encargarse de coger un detalle de su parte para cada
una de las enfermeras y de las personas que les cuidan en la residencia de
ancianos. Quería felicitarlas y agradecerles todos sus cuidados en el día de la
madre.
Así
que, tras mostrarle algunas de las cosas que hacemos, quedamos en prepararle
unas pulseras grabadas. En el anverso pondríamos el nombre de cada una y, en el
reverso, la frase “Servir es amar”. ¡Y en seguida nos pusimos a ello para que
todo estuviera listo para hoy!
Mientras
las hacíamos, le daba gracias al Señor por él. Su gesto me había conmovido un
montón, porque realmente se veía detrás un deseo de agradecer todos los
cuidados que recibe. Era su forma de dar las gracias a estas personas que, día
tras día, se ocupan de él... Su agradecimiento llega hasta el punto de querer
tener este detalle con ellas el día de la madre.
En
el monasterio, el día de la madre lo celebramos por todo lo alto, ya que
tenemos “varias madres”: la Virgen María, nuestras madres, la Madre Priora, la
Madre Federal, la Madre Maestra... ¡y también porque todas somos Madres, Madres
Dominicas!
Es
un día lleno de alegría en el que también brota el agradecimiento hacia
nuestras madres, que nos han cuidado, nos han hecho crecer... y también hacia
las personas que, día a día, nos sostienen y siguen cuidando nuestro caminar,
llevándonos a Él. Todas ellas son las que nos enseñan a amar a los demás con
ese mismo amor de madre.
Seguro
que Jesús ha puesto en tu camino también madres que cuidan de ti. Y digo que
estoy convencida porque lo dice en el Evangelio. Sí, sí, el último regalo que
le dejó a su Madre antes de morir fue precisamente ese: una multitud de hijos a
los que cuidar, ¡y tú eres uno de ellos! Así que Ella es la que se ha encargado
a lo largo de tu vida de que nunca te faltase el amor de una madre.
Hoy
el reto del amor es felicitar a tu madre y decirle que la quieres. Pídele a
María que te regale ver cuántas personas ha puesto a lo largo de tu camino. Y,
después, atrévete a pronunciar para ellas estas palabras tan significativas:
“Te quiero”... ¡Seguro que será su mejor regalo!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
