El
Papa Francisco recibió en audiencia, la mañana de este sábado 12 de mayo, a la
Delegación de la Asociación “Logia” de Bélgica, institución comprometida en
promover los valores cristianos a través de los medios de comunicación y en el
debate público flamenco
“Desarrollen
lazos de fraternidad para hacer visible la comunión de las diferencias, de la
cual el Espíritu Santo es el maestro, el jefe del proyecto, para hacer crecer,
con vuestro testimonio de vida, una cultura del encuentro y del diálogo en
medio de la sociedad”, lo dijo el Papa Francisco a los miembros de la
Delegación de la Asociación “Logia” de Bélgica, a quienes recibió en audiencia
la mañana de este sábado 12 de mayo, en la Sala del Consistorio del Vaticano.
Recuperar la sencillez
original del Evangelio
En su discurso, el Santo Padre saludó a los
miembros de esta Asociación que se encuentran de visita en Roma y les agradeció
por las diversas iniciativas que llevan adelante. “Con ustedes – afirmó el
Pontífice – agradezco al Señor que les ha permitido regresar a la fuente y
recuperar la sencillez original del Evangelio y hacer surgir el proyecto Logia,
que nació en la parte flamenca de Bélgica”.
Asimismo,
el Papa puntualizó que, en el ámbito de una sociedad secularizada, donde
algunos quisieran relegar la religión a lo secreto del interior de las
personas; el objetivo de vuestra Asociación, agregó el Pontífice, indica que
una fe auténtica implica siempre un profundo deseo de cambiar el mundo, de
transmitir valores, de dejar algo mejor después de nuestro paso por la tierra.
El Evangelio, una vía de
humanización
El
Papa Francisco refiriéndose a la presencia de esta Asociación en ámbito público
y en los medios de comunicación, los animó a seguir dando testimonio de Cristo
y de poner en práctica sus palabras en favor del desarrollo de nuestros
talentos y de nuestras capacidades en vista del bien de todos. “Los animo pues
– dijo el Pontífice – a sacar a la luz, mediante la participación en el debate
público, que el Evangelio es una vía de humanización en la escuela de Jesús,
nuestro Señor y nuestro Maestro, no como los enemigos que apuntan el dedo y
condenan, sino con dulzura y respeto, sin cansarse de hacer el bien”.
Defender la dignidad de la
persona y el bien común
Por
ello, el Obispo de Roma los alentó a seguir adelante con las diversas
iniciativas que desarrolla esta Asociación, para así dar testimonio del deseo de
la Iglesia de acompañar, junto a las diversas fuerzas sociales, las mejores
propuestas en favor de la dignidad de la persona y del bien común. “Tengan
presente de manifestar – puntualizó el Papa – con sus palabras y sus acciones,
que la fe en Jesucristo no es jamás sinónimo de cerrazón, porque ésta es don de
Dios ofrecido a todos los hombres como un camino que libera del pecado, de la
tristeza, del vacío interior, del aislamiento y es la fuente de una alegría que
nadie puede quitarnos”.
Promover una cultura del
encuentro y del diálogo
Para
realizar esta tarea, subrayó el Papa Francisco, es necesario pedir con
insistencia en la oración y en la participación en los Sacramentos, la ayuda
del Espíritu Santo para que les sea dado un espíritu de santidad. “En esta
perspectiva – afirmó el Pontífice – los invito a desarrollar lazos de
fraternidad para hacer visible la comunión de las diferencias, de la cual el
Espíritu Santo es el maestro, el jefe del proyecto, para hacer crecer, con
vuestro testimonio de vida, una cultura del encuentro y del diálogo en medio de
la sociedad”.
Antes
de concluir su discurso, el Santo Padre les exhortó que con el impulso de la
gracia de Dios, puedan humildemente presentar esa santidad a la cual el Señor
los llama, construyendo, con audacia y perseverancia, puentes entre los
hombres, entre las generaciones, entre los diversos ámbitos sociales y
profesionales, y conservando una atención particular a los pequeños, a los
pobres y a todos las personas que de un modo u otros son excluidas.
Renato
Martínez – Ciudad del Vaticano
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