¿Rosario o flor?
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Esta
mañana, bajaba al coro a rezar Laudes, cuando, de pronto, en el claustro me he
encontrado que habían puesto una Virgen de Fátima.
Me
ha encantado verla. Me he parado a mirarla y, sobre todo, a saludar a María. He
compartido con Ella lo que llevaba en el corazón, y le he pedido que
intercediera ante Jesús.
Al
terminar, he querido acercarme para darle un beso... ¡y me he dado en la nariz
con el rosario que lleva en las manos!
Me
he puesto a reír: cuando yo la he hablado, Ella no me ha contestado, pero ahora
me estaba respondiendo acariciando mi nariz con su rosario. He entendido que
Ella me decía: “Aquí tienes el arma para tu oración, para lo que tienes en el
corazón y que me has pedido”.
Al
marcharme y levantar la vista, me he fijado en que, junto a Ella, había un
jarrón lleno de flores de los lilos de la huerta, impresionantemente bonito. La
hacía muy guapa, y, sobre todo, me llamó la atención con qué cariño y
delicadeza estaba puesto. (Es verdad que ahora, en este mes de mayo, junto a
todas las imágenes que te encuentras por el monasterio hay un jarrón con
flores).
Mirando
las lilas, me ha venido a la cabeza cómo, de pequeña, siempre me hablaban de
llevar flores a María en el mes de Mayo y cómo siempre me acercaba alguna
iglesia a llevarle una flor...
Inmediatamente
ha vuelto a mi memoria un recuerdo... Resulta que, siendo muy joven, una vez no
tenía casi dinero. Yo quería llevar flores a la Virgen, pero no me daba para
comprarle ni un ramo pequeño. De pronto tuve una idea. En puesto de la calle
compré una petunia en tiesto, y se la llevé a María con tiesto y todo. Le dije
que no se fijara en el tiesto, sino en la flor... Sentí que la Virgen sonreía.
Yo era muy joven y recuerdo esta anécdota con mucho cariño. ¿Tú has llevado
flores a María alguna vez?
Hoy
María nos tiende a ti y a mí su mano de madre. A mí me ha dado en la nariz con
su rosario, así que me ha dejado claro lo que quiere que haga hoy: que le lance
piropos por el rosario. ¿Y tú? ¿Te animas?
Descansa
tu corazón: todo lo que te preocupa, lo que no te deja tranquilo, te
inquieta... déjaselo hoy en las manos de María. Ella te acoge, te arropa, te
acaricia, te da paz, y Ella te llevará a Jesús.
Hoy
el reto del amor es mirar a María y rezar un misterio del rosario. Y, si
puedes, lleva una flor a la Virgen. Ponla a Sus pies, y, por un momento,
quédate cerca de Ella. ¡Tú también sentirás su sonrisa!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
