“El trabajo de la Comisión
Internacional Católica para las Migraciones es una expresión tangible del
empeño misionero”
Palabras
del Santo Padre a sus miembros a quienes recordó que en 65 años de actividad
constituyen una obra poliédrica de asistencia en las más diversas situaciones
de vulnerabilidad
Al
recibir esta mañana a las 10.00, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico
del Vaticano, a los ciento treinta miembros de la Comisión Internacional
Católica para las Migraciones, el Papa Francisco agradeció ante todo las
palabras de su Presidente, el Cardenal John Njue, Arzobispo metropolitano de
Nairobi, quien también sintetizó los trabajos que están llevando a cabo.
La causa de este organismo
es la misma causa de Cristo
El
Pontífice reafirmó – tal como en su momento lo había hecho San Juan Pablo II,
haciéndose eco, a su vez, de las palabras del Papa Montini – que la causa de
este organismo es la misma causa de Cristo. Y destacó que esta realidad no ha
cambiado con el tiempo sino al contrario, puesto que han reforzado su empeño
“teniendo en cuenta las condiciones inhumanas en las que se encuentran millones
de hermanos y hermanas migrantes y refugiados en diversas partes del mundo”.
Sí,
porque como recordó el Santo Padre, tal como sucedió en la época en que el
pueblo de Israel vivía en Egipto en la esclavitud, “la liberación de los
miserables, de los oprimidos y de los perseguidos es parte integrante, hoy como
ayer, de la misión que Dios ha encomendado a la Iglesia. Y el trabajo de su
Comisión representa una expresión tangible de ese empeño misionero”.
Y
si bien es cierto que muchas cosas han cambiado desde el año de su fundación,
1951, el Papa afirmó que las necesidades se han vuelto cada vez más complejas,
así como los instrumentos para afrontarlas se han hecho más sofisticados y el
servicio más profesional. De hecho, en estos 65 años de actividad, la Comisión
se ha distinguido en la realización, en nombre de la Iglesia, de una obra
poliédrica de asistencia a los migrantes y a los refugiados en las más diversas
situaciones de vulnerabilidad.
Acoger, proteger, promover
e integrar
Haciendo
alusión a su Mensaje para la Jornada Mundial del
Migrante y del refugiado del 15 de agosto de 2017, el Papa Bergoglio les dijo:
“Las
múltiples iniciativas iniciadas en los cinco continentes representan
declinaciones ejemplares de los cuatro verbos – acoger, proteger, promover
e integrar – con los cuales he querido explicitar la respuesta pastoral de la
Iglesia frente a las migraciones”.
Tras
desear que esta obra siga animando a las Iglesias locales para que se prodiguen
en favor de las personas constreñidas a dejar su propia patria, lo que hace que
se conviertan, con demasiada frecuencia, en víctimas de engaños, violencias y
abusos de todo género, el Obispo de Roma animó a esta Comisión, gracias a su
experiencia, a ofrecer una asistencia calificada a las Conferencias Episcopales
y a las Diócesis que aún están tratando de organizarse para responder mejor a
este desafío histórico.
Llamar a cada uno a sus
propias responsabilidades
“Para
liberar a los oprimidos, a los descartados y a los esclavos de hoy – dijo el
Papa hacia el final de su discurso – es esencial promover un diálogo abierto y
sincero con los gobernantes, un diálogo que atesora la experiencia vivida, los
sufrimientos y las aspiraciones del pueblo, para llamar a cada uno a sus
propias responsabilidades”.
Y
añadió que “los procesos comenzados por la comunidad internacional hacia un
pacto global sobre los refugiados y otro por una migración segura, ordenada y
regular representan un espacio privilegiado para realizar semejante dialogo”. A
la vez que recordó que “en esto la Comisión se ha empeñado en primera línea
ofreciendo una contribución válida y competente para encontrar esos nuevos
caminos que desea la comunidad internacional, para responder con prontitud a
estos fenómenos que caracterizan nuestra época”.
Francisco
manifestó su satisfacción por el hecho de que muchas de las Conferencias
Episcopales representadas en este encuentro están caminando en esta dirección,
en una comunión de propósitos que testimonia al mundo entero la solicitud
pastoral de la Iglesia hacia nuestros hermanos y hermanas migrantes y
refugiados.
Y
concluyó diciendo: “El trabajo no ha terminado. Juntos debemos animar a los
Estados a concordar respuestas más adecuadas y eficaces a los desafíos que
plantean los fenómenos migratorios y podemos hacerlo en base a los principios
fundamentales de la doctrina social de la Iglesia”.
María Fernanda Bernasconi
– Ciudad del Vaticano
Vatican News
