Cadena de amor
Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Ayer tuvimos que ir a Burgos a la vacuna de la
alergia. Cogimos el autobús temprano, la conductora dio la bienvenida a los que
nos subíamos y nos indicó que tuviésemos cuidado de no tropezar al subir. Ya en
Burgos, nos dimos cuenta de que no llegábamos a la consulta; tuvimos que coger
un taxi y nos encontramos con un taxista que sonreía en todo momento, que buscó
atajos, orgulloso nos mostró la “capilla” que tenía en la guantera y borró del
pago el plus de estación.
En la consulta nos esperaba la doctora, que supo
enlazar perfectamente con la conversación de hace un mes, preguntando por cada
detalle.
Salimos, y un hombre nos pidió que le cogiésemos su
café de la máquina y se lo llevásemos a una mesa porque tenía muletas y no
podía. Cuando le dimos las gracias por pedir ayuda, nos dijo: “A mí me gusta
ayudar, pero para ayudar he tenido que aprender a pedir ayuda”.
Otro, sonriente, se nos acercó y nos pidió que le
abriésemos el donut, porque él no estaba acostumbrado a “comer esas cosas” y no
sabía abrirlo.
Fuimos al siguiente médico y, nada más llegar, el
encargado de las citas, ni corto ni perezoso, dijo a los que estaban esperando:
-Pasan las hermanas primero, que se tienen que ir.
Imagina nuestra cara... y la de los que esperaban ni
te cuento.
En la oración pensaba en cada una de las personas que
nos cruzamos a lo largo del día y se me esponjaba el corazón. Ayer el Señor nos
permitió ver la bondad de la gente con tantos gestos... sólo me salía sonreír y
dar gracias. Muchas veces nos dicen “está todo tan mal” y, sin embargo, hay
tanto bien, tantas personas que con sus gestos son reflejo del Señor cada día.
Y el amor genera amor. Una sonrisa lleva a otra sonrisa, un detalle a otro...
Nuestro corazón tiende al Bien, y el Bien es un reflejo del Señor.
Hoy el reto del amor es que comiences una cadena de
amor. Ten un gesto con un desconocido, un detalle. Si puedes, acércate solo,
con tu familia o amigos a ayudar a algún sitio. Acércate a los que necesitan de
ti. No sabrás qué se genera dentro de ellos, pero te aseguro que su corazón no
quedará indiferente. Hoy, que parece que no falta de nada, hay mucha sed de
amor.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
