A la caza del canto
Hola,
buenos días, hoy Sión nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Creo
que ya te hemos comentado alguna vez los ligeros problemillas que se montan
antes de la Eucaristía... ¡tratando de encontrar el libro de cantos
correspondiente!
Digamos
que hay un millón de cantos repartidos en 3 ó 4 libritos. Pero, para aumentar
la emoción, en Adviento se añaden 2 libros más con posibles cantos. El asunto
puede ser un auténtico caos.
Las
más veteranas, con sólo leer el título del canto, ya saben de sobra en qué
libro está, por lo que tratan de ayudar a las que ven más perdidas, como es mi
caso.
-¿Y
ese canto dónde está? -suele ser mi pregunta cada mañana.
-En
el cuaderno blanco -me contestó amablemente sor Amada.
Y
yo venga a dar vueltas por el cuaderno blanco... y nada, que no lo encontraba.
-Que
no, que no -se apresuró a intervenir sor Carmen- Las más jóvenes lo tienen en
el cuaderno amarillo -dijo señalando la anotación que se había hecho en su
partitura.
Y
es que resulta que, el mismo canto, ¡cada una lo tenemos en un cuaderno
diferente!
Esta
anécdota me hizo sonreír. Y es que así nos pasa también en nuestro día a día:
todos buscamos el mismo canto, el de sentirnos amados y amar... ¡pero cada uno
lo tenemos en un cuaderno distinto!
Hay
personas que expresan el amor a través de los gestos. Suelen ser más parcos en
las palabras, pero cuidan los detalles. También hay personas a las que, aunque
les pongas la luna a sus pies, si no va acompañado de un “Te quiero”, es como
si no hubieses hecho absolutamente nada...
Todos
buscamos el amor, pero unos dan importancia a los gestos; otros, a las
palabras, ¡y eso puede dar lugar a malentendidos!
Al
Señor, que para esto de amar es tan apasionado como exagerado, no le basta con
uno de los caminos: ¡apuesta por los dos!
Cristo
nos ha regalado su Palabra, nos ha dejado un montón de promesas... y nos
promete su amor eterno. Y, por si fuera poco, además nos regala sus
sacramentos, gestos concretos con los que hacernos llegar su gracia, su amor.
Regalos
palpables, visibles... y palabras “que no pasarán”.
Hoy
el reto del amor es amar con palabras y gestos. Te invito a que hoy, en la
Eucaristía, des gracias al Señor por su amor concreto por ti, por los detalles
que tiene contigo. Déjate empapar por Sus palabras y gestos, y pídele que hoy
te regale amar a una persona así. Sonríe... ¡y di “buenos días”! O haz la cama
y deja un cartelito con un “Te quiero” ... ¡Que todos tus cuadernos entonen el
mismo canto! ¡Feliz día!
VIVE
DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
