El Papa introdujo el rezo del Ángelus del tercer domingo de Adviento -
domingo de la alegría – haciendo resonar la invitación de la liturgia a
percibir el espíritu que nos prepara a vivir la Navidad del Señor, es decir la
alegría
Domingo de Gaudete con el Papa Francisco
«San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor
asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y la
acción de gracias continua».
La certeza de nuestra alegría es Jesús
En la primera actitud, el Apóstol exhorta a estar
siempre alegres, aun cuando las cosas no marchan como quisiéramos, pero
está esa alegría profunda, que es la paz, señaló el Papa, recordando que las
angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno.
Y que muchas veces la realidad que nos rodea parece árida como la del desierto
en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio de este
domingo. Pero las palabras del Bautista nos revelan la certeza de nuestra alegría:
“Se trata de Jesús, el enviado por el Padre que viene,
como subraya Isaías, a dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los
corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los
prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor (61, 1-2)”
Estas palabras que Jesús hace suyas en el discurso de
la sinagoga de Nazaret (cfr Lc 4,16-19), aclaran que su misión en el mundo
consiste en la liberación del pecado y de las esclavitudes personales y
sociales que el pecado produce. Él ha venido a la tierra para volverle a dar a
los hombres la dignidad de los hijos de Dios, que sólo Él puede comunicar y dar
la alegría por ello».
El que encuentra a Cristo no puede ser profeta de
desventuras
Tras hacer hincapié en que la alegría que caracteriza
la espera del Mesías se basa en la oración perseverante, el Obispo de Roma
reiteró que por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con
Dios, que es la fuente de la verdadera alegría:
“La alegría del cristiano no se compra: no se puede
comprar; mana de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra
felicidad. Y cuanto más arraigados estamos en Cristo, cuanto más cerca de Jesús
estamos, más encontramos serenidad interior, aun en medio de las
contradicciones cotidianas. Por ello el cristiano, habiendo encontrado a Jesús,
no puede ser profeta de desventuras, sino testigo y heraldo de alegría. Una
alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace
menos fatigoso el camino de la vida”
Dad gracias a Dios en toda ocasión: ésta es la
voluntad de Dios en Cristo Jesús (1 Ts 5, 16-24)
“La tercera actitud indicada por Pablo es la acción de
gracias continua, es decir el amor reconocido hacia Dios. Él en efecto es muy
generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus
beneficios, su amor misericordioso, su paciencia y bondad, viviendo así en un
agradecimiento incesante”
La Madre de Dios nos acompañe para prepararnos a la
Navidad
«Alegría, oración y gratitud son tres actitudes que
nos preparan a vivir la Navidad de modo auténtico. Alegría, oración y gratitud
¡Digámoslo todos juntos: alegría, oración y gratitud! Otra vez: … En este
último tramo del tiempo de Adviento, nos encomendamos a la maternal intercesión
de la Virgen María. Ella es ‘causa de nuestra alegría', no sólo porque ha
generado a Jesús, sino porque nos conduce siempre a Él».
Cecilia de Malak – Ciudad del
Vaticano
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