Alma enamorada
Hola,
buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
Hoy
es el día de una de las más grandes santas españolas: Teresa de Jesús, doctora
de la Iglesia. Lo cierto es que, cuando entré en el monasterio, no sabía mucho
de ella, sólo que era el santo de mi madre y poco más...
Con
el paso de los años, nunca me llamó la atención el espíritu carmelitano,
asombrada como estaba de todo lo que iba descubriendo en mi Orden de
Predicadores.
Pero
uno de los pilares de nuestra Orden es el estudio, lo que obliga a tener la
mente abierta... y así le llegó el turno a la santa castellana. ¡Para mí fue
todo un descubrimiento! Me llamó la atención su sentido común, su sentido del
humor (ya decía ella que "un santo triste, es un triste santo"),
pero, sobre todo, su amor ardiente por el Señor.
Me
apasionó descubrir su forma de ver la oración como un encuentro con Cristo
resucitado, un "estar a solas con quien sabemos nos ama"... No se
conformaba con recitar oraciones ("¡No lo llamo yo oración, por mucho que
mováis los labios!", decía a sus monjas). Para ella, la oración era
realmente un tú a tú con Jesucristo.
Y
es que sólo Cristo puede enseñarnos la verdadera alegría, sólo en Él
encontraremos la paz, sólo en Él descansa realmente nuestro corazón. ¡Cuántas
horas a los pies de Cristo! Y cada uno de esos instantes modelaron el alma
"de una monja que pasaba los días sin pena ni gloria" en el alma de
una Santa. Si Cristo pudo hacer semejante transformación en ella, ¡también
puede hacerla en nosotros! Al fin y al cabo, «todos los santos tienen pasado, y
todos los pecadores tenemos futuro»...
Otro
aspecto que me impresiona de la Santa es la confianza tan grande que tiene en
el Señor. Es bien conocida aquella poesía suya:
Nada
te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
Santa
Teresa sabía que Dios nunca cambia, que a Dios le hemos costado la sangre de su
Hijo, que nos ha dicho que nos ama... y Él nunca se contradice. Que podemos
confiar plenamente, que en Él lo tenemos todo.
Hoy
el reto del amor es hacer un rato de oración. Siéntate a estar un rato con el
Señor, deja que su paz te llene por completo. Pon en Sus manos tu vida, tus
preocupaciones y alegrías, y disfruta sintiendo su amor incondicional.
"Que
tu mayor deseo sea ver a Dios, que tu mayor temor sea perderlo, que tu gozo sea
la esperanza del Cielo" (Sta. Teresa).
VIVE
DE CRISTO
