Estos teólogos van
sembrando la duda y la ambigüedad sobre la doctrina de la Iglesia
Pregunta:
Ciertos
grupos de teólogos y algunos «profesores» de Religión, ya sea por torpeza o por
ser «el enemigo en casa», dedican sus esfuerzos a vaciar el Evangelio de
milagros calificándolos de «postpascuales», o examinándolos sobre la base de
afirmaciones gratuitas o unas definiciones de milagro que ellos mismos se
fabrican, o considerando a la primera comunidad de cristianos poco menos que
una partida de embaucadores. Todo ello presentado bajo un aspecto
seudocentífico y «progresista».
Estos
teólogos y profesores van sembrando la duda y la ambigüedad sobre la doctrina
de la Iglesia en las universidades y los colegios, de tal modo que los que son
instruidos en Religión por ellos salen de sus clases peor de lo que entraron.
Y uno se pregunta: si se dicen católicos y niegan (de hecho; porque si se les
preguntara directamente, se cuidarían de pronunciarse con claridad) los
milagros de Jesús, ¿cómo pueden creer en la Eucaristía? ¿Acaso no es un
milagro?
Respuesta:
Estimado:
Estoy
totalmente de acuerdo con Usted. Hay que llegar a la simple conclusión de que
estamos ante tres posibilidades:
1º
Si creen en la presencia de Jesucristo en la Eucaristía, son inconsecuentes con
su doctrina, en la que no hay lugar, en definitiva, para ningún milagro. En
este caso, lo suyo es un absurdo: creen algo que, por los propios principios
que profesan, no es posible.
2º
La segunda posibilidad es que saquen las consecuencias de cuanto enseñan y no
crean en la presencia Eucarística. De hecho hay algunos que mantienen sólo el
lenguaje católico pero no la doctrina. Para estos la presencia eucarística es
sólo una cuestión simbólica.
3º
La tercera posibilidad es que se trate (en algunos casos es así) de los tontos
que nunca faltan; son aquellos que se deslumbran por los malabarismos
pseudocientíficos que algunos teólogos hacen con palabras difíciles. Estos
defienden y divulgan teorías erróneas sin llegar ellos mismos a entender todo
su sentido y alcance. Probablemente no las aceptarían si supieran que con esas
teorías en definitiva están negando todo aquello que tenga carácter
sobrenatural en la Iglesia.
De
las tres, esta última es la menos mala. Pero en definitiva mala también.
Por:
P. Miguel A. Fuentes, IVE
