4 claves para educar la
paciencia
El
tiempo de los niños es diferente al de los adultos, pues la noción del tiempo
es algo que se aprende, y por consiguiente, es algo que los padres deben
enseñar. En este aprendizaje están implicados la paciencia y los impulsos. Les
damos unas claves educativas para aplicar en casa.
La paciencia es
un valor fundamental que se debe formar desde las primeras edades. Un niño que
no aprende la paciencia, es probable que en su edad adulta muestre rasgos
de intolerancia a la frustración, ansiedad, irritabilidad y dificultad de
adaptación.
Lo
cierto es que la capacidad de espera aumenta a medida que el niño crece: a los
4 años no se tiene la misma capacidad que a los 10.
Por
ejemplo, los niños en edad preescolar no han desarrollado aún el concepto de
ubicación temporal y no comprenden el tiempo en los términos que los adultos ya
dominamos: una hora, 10 minutos, tres meses, un año, etc.
Por
eso, en este caso se debe asociar el tiempo a alguna señal o temporada
(navidad, vacaciones, invierno) o cuando se dé el caso, decirle simplemente que
debe esperar un poco para realizar cierta actividad.
Será
entonces de manera gradual, que los padres enseñen a sus hijos a desarrollar
este valor.
Claro
está que algunas necesidades fisiológicas no pueden esperar sobretodo en niños
pequeños, como por ejemplo ir al baño o la alimentación, en estos dos aspectos
específicos no se debe aplicar tiempo de espera.
Las
siguientes son algunas claves para enseñar la paciencia a los niños:
1.Los
adultos educan con su ejemplo
Como
lo repetimos en diversos artículos de LaFamilia.info, el ejemplo es
un educador por excelencia. Los hijos observan cada palabra y cada acto de sus
padres, y es así como aprenden numerosas lecciones. La paciencia no es la
excepción. Si a los hijos se les pide paciencia, lo mínimo que se puede hacer
es demostrarles que una actitud paciente es siempre ganadora.
2.Para
enseñar la paciencia es necesaria la autoridad asertiva
Alejandro
De Barbieri, el autor del libro Educar sin culpa explica que el
niño precisa la autoridad sana del padre o maestro que “frustra” sus impulsos:
“Si cada vez que mi hijo quiere algo yo se lo doy, entonces le estoy
diciendo “pide y se te dará, mi amor”, para que me quieras. Eso es falso,
porque lo estoy dejando inmaduro. Cuando mañana la vida lo frustre, en un
examen en el deporte o en una pareja, su psiquismo estará frágil y no soportará
las limitaciones que la vida le presente”.
Por
eso, los padres deben vivir en carne propia la paciencia y afrontar con calma
las rabietas de los niños. Así los pequeños entenderán que con sus berrinches no
conseguirán lo que quieren.
La
frustración les hará más resistentes y más pacientes. Además aprenderán a
expresar su descontento por otras vías diferentes al llanto.
3.
Enseñarles a esperar
A
partir de los 4 años aproximadamente, los niños ya tienen cierta capacidad de
espera y es ahí cuando los padres deben ejercitarla al no satisfacer de
inmediato sus deseos, al enseñarles a esperar su turno para
algún juego sin desesperarse o al esperar unos segundos a que la comida se
enfríe un poco. En la vida cotidiana hay muchas oportunidades para aplicar
esta lección de vida.
4.
Dejarles que se esfuercen
Incluso
desde los primeros meses de vida se les debe dejar que se esfuercen, en el
gateo por ejemplo, permitirles que se desplacen hasta llegar a su juguete, y
así a medida que crecen, siempre habrán metas y logros que
ellos deben alcanzar por sí mismos. La paciencia, la persistencia y el
esfuerzo son valores que van de la mano.
5.
Mostrarles ejemplos
Una
de las formas para enseñar la paciencia a los niños es por medio de ejemplos, y
qué mejor que la naturaleza para ello, algunos animales nos
dan lecciones de paciencia y persistencia para conseguir lo que quieren: las
abejas para construir el panal, los pájaros para hacer sus nidos o las hormigas
para llevar su alimento a un lugar seguro. Asimismo, las plantas son un hermoso
modelo, se pueden sembrar en casa y ver todo su proceso de crecimiento.
La
paciencia es un valor que nuestros hijos agradecerán por siempre, les llevará
al camino del éxito porque sabrán esperar los frutos de su esfuerzo y conocerán
de primera mano que no todo llega por sentado, que la vida es retadora y que
nuestra persistencia, rectitud y voluntad serán determinantes para afrontarla.
Artículo originalmente publicado por lafamilia.info
Fuente: Aleteia
