Frustración vs. amor
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Me impactó muchísimo leer el otro día que
"Responsabilidad" equivale a "Responder de". Porque, si se
trata de 'responder', quiere decir que primero hay una pregunta, una llamada.
Cuántas veces me descubro a mí misma afrontando mis
responsabilidades como unos propósitos que quiero conseguir, que quiero lograr
de la mejor manera posible y, sin embargo, ¡cuántas veces me acabo frustrando
porque no llego, o porque no sale como había pensado!
Por ejemplo, cuando me gustaría escribir un reto y no
consigo expresarme tal y como lo he vivido, o cuando me estoy ocupando de un
trabajo común y se me olvida alguna cosa fundamental, o cuando estoy orando y
no consigo concentrarme... y podría seguir con una lista interminable. Pero,
¡menos mal que no me salen perfectas todas estas cosas, porque, si no, "me
lo tendría creído"!
El Señor me ha mostrado que ese voluntarismo se acaba
transformando en perfeccionismo, y desemboca casi siempre en frustración. Y que
Él no me está pidiendo eso.
Al leer que 'responsabilidad' equivale a 'responder
de', sentí que cada una de mis responsabilidades son una llamada que Él me hace
a servir, a amar: son una misión.
Y esto cambia mucho las cosas; es decir, ya no soy yo
la que se lo propone, sino Él quien me invita y acompaña en la tarea. Y sé que
Él me trata con amor, mientras que uno siempre es muy duro consigo mismo.
Prefiero que dirija Él mis cosas, porque siempre descansaré
en que, con Cristo, no existe la frustración, porque Él puede enderezar hasta
la mayor metedura de pata, y Él sabe bien con qué instrumentos cuenta.
Y no es que dejes de llevar a cabo tus
responsabilidades, sino que lo que Él cambia es la motivación del corazón: de
hacer las cosas "a mi manera" (y así sentir que yo puedo y reclamar
un reconocimiento), paso a vivir cada responsabilidad desde el Amor y para
amar.
Hoy el reto del Amor es dejar a un lado el
perfeccionismo y dejar que Cristo cambie la motivación de tu corazón. Para ello
sólo necesitas dejarle a Él el mando de todo: de tu familia, de tu casa, del
trabajo, de tus tareas... ¿Frustración vs. Amor? No hay comparación posible,
elijo al Amor.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
