Boli en manos del Señor
Hola, buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
El otro día comencé a sacar bolis de mi mesa. Eran
cuatro o cinco, todos iguales y... ¡todos gastados!
Me llené de felicidad al intentar recordar cuándo
había gastado un boli antes de conocer al Señor, y es que no fui capaz de
recordar ni una sola vez.
Estos son los bolis que utilizo en la oración (ya que
muchas veces la hacemos escrita), y cuántas aventuras han escrito, cuántas
preguntas han ido encontrando respuestas por sus líneas...
Al darle vueltas a esto, me acordé de una frase que
decía la Madre Teresa de Calcuta: "Soy un lápiz en las manos de
Dios", y me fijé en mis bolis. Y qué impactante, porque se habían gastado
totalmente, habían cumplido su función.
¡Cuántos bolis se quedan en desuso y, cuando los
quieres utilizar, no hay quien los haga funcionar porque se les ha secado la
tinta antes de poderse gastar totalmente...!
Y es que una vida con Cristo es movidita; el Amor te
matiene activo porque siempre tiende a expandirse, pero no te importa, porque
eres feliz.
La clave realmente es ponerse en Sus Manos. Cuando mi
boli no estaba en Sus Manos, sino en las mías, mi boli no se gastaba, se estaba
más bien quieto y parado, esperando no sé qué, y siempre mirando más por sí
mismo, y, claro, si un boli pudiese mirar por sí mismo, no gastaría su tinta,
es suya... y, sin embargo, dejaría de cumplir con su misión.
Hoy el reto del Amor es ponerte en manos del Señor. Es
todo lo que necesitas para descansar, para ser feliz, para dejar que Él llene
tu vida de sentido. Deja en Él todo lo que te preocupa, lo que quizá no
entiendas, y comienza a vivir de Su Amor. Cuando sientes que de verdad te
sostiene, entonces descubres la alegría de la entrega, de sentir que tienes una
misión en esta vida y que sólo te pertenece a ti.
VIVE DE CRISTO
Fuente:
Dominicas de Lerma
