La
estatua busca satisfacer la necesidad de misericordia a la que se enfrentan las
mujeres que han abortado
No una misericordia que
equivaldría a una especie de olvido, sino una misericordia que viene de la mano
de un niño que ofrece a su madre lo que realmente necesita: perdón y
la misericordia de Dios
Martin Hudacek simplemente es un artista, la idea la tuvo un amigo y la inspiración vino de Dios: “Martin, tienes que esculpir una estatua. No hay ninguna estatua dedicada a las mujeres que han abortado y que están sufriendo los efectos del síndrome post-aborto”. La idea fue calando en él.
La invitación del amigo se convirtió en una especie de provocación divina: “Estaba rezando y muchas personas vinieron a mí y me dijeron que necesitaban una imagen de perdón”. Hay miles, millones de mujeres que necesitan esperanza y sanación.
Martin Hudacek simplemente es un artista, la idea la tuvo un amigo y la inspiración vino de Dios: “Martin, tienes que esculpir una estatua. No hay ninguna estatua dedicada a las mujeres que han abortado y que están sufriendo los efectos del síndrome post-aborto”. La idea fue calando en él.
La invitación del amigo se convirtió en una especie de provocación divina: “Estaba rezando y muchas personas vinieron a mí y me dijeron que necesitaban una imagen de perdón”. Hay miles, millones de mujeres que necesitan esperanza y sanación.
Después de un tiempo,
Hudacek esculpió lo que ha llamado el ‘Memorial para los niños no nacidos’. En
él se representa a una madre que sufre por su bebé abortado, con el rostro
entre las manos. Pero la obra tiene dos detalles encantadores: el hijo abortado
es de un material trasparente, como un ángel, y lejos de trasmitir odio,
rencor, culpabilidad… el niño acerca su manita a la cabeza de su madre como un
gesto lleno de ternura, de perdón y sanación.
Hudacek explica que
“muchas mujeres dijeron ‘oh, esa soy yo’. Estaban llorando, pues la escultura
tocó sus corazones”. Es significativo: desde que esculpió su obra y se ha
difundido por internet, muchas personas se han dirigido a él para decirle que
la estatua les habla directamente sobre sus problemas. Cuando la gente mira la
imagen, explicó el artista, “ven y experimentan lo que necesitaban ver y
experimentar”: un mensaje de reconciliación y de sanación.
Necesidad de
misericordia
La estatua busca satisfacer la necesidad de misericordia a la que se enfrentan las mujeres que han abortado. No una misericordia que equivaldría a una especie de olvido, sino una misericordia que viene de la mano de un niño que ofrece a su madre lo que “realmente necesita: perdón y la misericordia de Dios”.
Justamente por eso,
Hudacek valora algo importante: él pidió a muchos amigos que rezaran por él
para que el Señor le inspirara la obra. Por eso él insiste en que la escultura
no es obra suya sino de Dios: “No es mi obra, soy solo un escultor”.
El pasado mes de
octubre, Martin Hudacek tuvo la oportunidad de presentar su obra al Papa
Francisco y, en la Plaza de San Pedro, el artista le entregó una réplica de la
estatua original.
El padre, también
aparece en la estatua
Para Hudacek la obra
parecía incompleta, pues aunque es verdad que el aborto afecta de forma
especial a la mujer, también está el padre. Por eso, ha creado una versión más
completa del “Memorial para los niños no nacidos” añadiendo una escultura del
padre. Esta obra se encuentra en un cementerio en Wroclaw (Polonia), y mide más
de dos metros de alto.
Hudacek señaló que si
bien solo Jesús puede curar, él espera que su escultura pueda ofrecer “una
pequeña sanación” para las mujeres que han abortado.
Por: Fernando de
Navascués
