¿No es incompatible pedir la paz y a la vez vender material para la
guerra?
Papa Francisco hacía, el 8 de septiembre de 2013, la
siguiente reflexión: “Y siempre permanece la duda: esta guerra de allá, esta
otra de allí —porque por todos lados hay guerras— ¿es de verdad una guerra por
problemas o es una guerra comercial para vender estas armas en el comercio
ilegal? Estos son los enemigos que hay que combatir, unidos y con coherencia,
no siguiendo otros intereses si no son los de la paz y del bien común”.
La venta de armas es un gran negocio. El gran negocio
que ayuda, financia y provoca las guerras.
Brasil, Chile y Ecuador lideran la venta de armas al
exterior en Latinoamérica y en Aleteia explicábamos cómo exportar armas se ha convertido en un negocio
“suculento”. ¿Qué ocurre con España? ¿Cuál es su labor? ¿Cómo ayuda
España a las guerras de hoy?
España en el comercio de armas es una auténtica
potencia mundial. Es el séptimo país del mundo y el cuarto de Europa. Además,
según explica el último análisis de “Tendencias mundiales en las transferencias
de armas” que ha realizado el Instituto Internacional de Investigación por la
Paz de Estocolmo (SIPRI) entre los periodos de 2006-2010 y 2011-2015 la venta
aumentó un 55%.
Australia es el país que más compra a España (29%),
seguido por Arabia Saudí (12%) y Turquía (8,7%). En total, material de
defensa y de doble uso por valor de 9.064,7 millones de euros. Dentro
de la venta de armas, el Estado Español intenta llevar un control en la venta
de armas e intenta no venderse a lugares en conflicto y prima su comercio con
países dentro de la órbita de la OTAN.
Por poner un ejemplo de este control, según los datos
de la Secretaría de Estado de Comercio, España, en los últimos años ha vendido
materiales de doble uso a Siria por valor de 535.460 euros. Se trata de
exportación de rodamientos, crisoles, máquinas herramienta, maquinaria…Sin
embargo ha destacartado la venta de otros elementos “por riesgo de desvío” a
“producción de armas de armas de destrucción masiva”, o “por existencia de
riesgo de que el equipo se desvíe dentro del país a un uso no autorizado”.
¿Comercia España con el conflicto de Siria o con las
guerras de África?
Nadie puede ofrece una respuesta positiva, puesto que
no hay datos que reflejen este comercio de armas. Más bien lo contrario,
estaría perseguido por parte del Estado. No obstante, organizaciones
humanitarias denuncian que existe comercio fuera de control. Alberto Estévez, portavoz de Amnistía Internacional explica a El
Español que manejan informes con indicios: “Arabia Saudí ha
canalizado armas y apoyo a grupos de oposición a Siria” y muestra un caso
paradigmático ocurrido con la guerra en República Centroafricana: El envío de
2.000 cajas con medio millón de cartuchos a una armería de Camerún que, en
parte, terminó desviada a milicias de República Centroafricana. ”Cuando
preguntamos al Gobierno sobre este asunto”, afirma Estevez, nos dicen que no es
su problema, que es un tema que corresponde a Camerún.
¿Comercia España con el conflicto de Ucrania?
Tampoco se puede dar una respuesta positiva, pero hay
algunos datos preocupantes. Ucrania, durante años ha supuesto un gran mercado
para las empresas armamentísticos españolas. En marzo de 2014 y tras estallar
el conflicto la Secretaría de Estado de Comercio suspendió las licencias de
exportación de armas a este país. No obstante, 4 meses (julio 2014) después la
suspensión quedó levantada. Se exportan armas de fuego y municiones de caza.
¿Comercia España con los disturbios en
Latinoamérica?
España también ha vendido distintos materiales bélicos
a países latinoamericanos. Por ejemplo, han propiciado la compra de material
antidisturbios por parte de países como Bolivia, Túnez y Venezuela.
¿Hay negocios entre España y el gobierno de Maduro?
Venezuela es un país atípico. Se trata de uno de los
países más rentables para el mercado español. Según explica en un teletipo la
agencia Europa Press: España vendió a Venezuela armas de calibre igual o superior a 20
milímetros por valor de más de 2,8 millones de euros. Se les vendió: rifles,
obuses, cañones, morteros, armas contracarro, lanzaproyectiles, lanzallamas,
rifles sin retroceso, dispositivos para la reducción de la firma, proyectores o
generadores militares para humos, gases, material pirotécnico, visores y
montajes y cargadores desmontables.
También se les vendió material para buques de guerra:
motores eléctricos diseñados especialmente para submarinos, aparatos de
detección subacuática, redes antisubmarinos y antitorpedos.
De poco sirven llamamientos internacionales, viajes
negociadores y cumbres bilaterales para parar las guerras si el conflicto no se
genera en el origen. El origen no son los países en conflicto y sus situaciones
sino el comercio de armas que se nutre de estos conflictos. Sin venta de armas
difícilmente habría conflictos bélicos. Es algo paradójico, el gobierno de
España intenta propiciar paz en estos conflictos, mientras sus empresas
armamentísticas e intereses económicos están lucrándose con el sufrimiento de
las guerras.
Fuente: Álvaro Real/Aleteia
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