CANCIÓN 33
Esposo
La blanca
palomica
al arca con el ramo se ha tornado;
y ya la
tortolica
al socio
deseado
en las
riberas verdes ha hallado.
DECLARACIÓN
1. El
Esposo es el que habla en esta canción, cantando la pureza que ella
tiene ya en este estado y las riquezas y premio que ha
conseguido, por haberse dispuesto y trabajado por venir a él. Y también canta la buena dicha que ha tenido en hallar a su
Esposo en esta unión, y da a entender el cumplimiento de los deseos
suyos y deleite y refrigerio que en él posee, acabados ya los
trabajos y angustias de la vida y tiempo pasado. Y así dice:
La blanca
palomica,
2. Llama
al alma blanca palomica por la blancura y limpieza que ha recibido de la gracia
que ha hallado en
Dios. La cual dice que
al arca con
el ramo se ha tornado.
3. Aquí hace
comparación del alma a
la paloma del arca de Noé, tomando por figura aquel ir y venir de la paloma al arca, de lo que
al alma en este caso le ha acaecido. Porque así como la paloma que salió del arca de Noé se volvió a ella con un ramo de oliva en el pico en señal de misericordia de Dios en la cesación de las aguas sobre la tierra, que por el diluvio
estaba anegada (Gn. 8, 11), así esta tal alma que salió del arca de la omnipotencia de Dios, que fue cuando
la crió, habiendo andado por las aguas
del diluvio de los pecados imperfecciones y penas
y trabajos de esta vida, vuelve al arca del pecho de su Criador con el ramo de
oliva, que es la clemencia y misericordia que Dios ha usado con ella en
haberla traído a tan alto estado de perfección, y haber hecho cesar en la
tierra de su alma las aguas de los pecados, y dádola victoria contra
toda la guerra y batería de los enemigos, que esto la habían siempre procurado impedir; y
así, el ramo
significa victoria de los enemigos y aún premio de los merecimientos.
Y así, la palomica no sólo vuelve
ahora al arca de su Dios blanca y limpia como salió de ella en
la creación, mas aún con aumento
de ramo de premio y paz conseguida en la victoria.
Y ya la
tortolica
al socio
deseado
en las
riberas verdes ha hallado.
4.
También llama aquí al alma tortolica, porque en este caso ha sido como
la tortolilla cuando ha hallado al socio que
deseaba. Y para que mejor se entienda, es de saber que de la tortolica se escribe que cuando no halla al consorte, ni se
asienta en ramo verde, ni bebe el agua clara ni fría, ni se pone debajo de la sombra, ni se junta con
otras aves; pero, en juntándose con el esposo, ya goza de todo esto.
Todas las cuales
propiedades le acaecen al alma; porque, antes que llegue a esta junta
espiritual con su Amado, ha de querer carecer de todo deleite, que es no sentarse en ramo verde; y de toda honra y
gloria del mundo y gusto, que es no beber el agua clara y fría; y de todo refrigerio y favor del mundo, que es no
ampararse en la sombra, no queriendo reposar en nada, gimiendo por la soledad de
todas las cosas hasta hallar a su Esposo.
5.
Y porque esta tal alma, antes
que llegase a este estado, anduvo de esta suerte buscando a su Amado como la
tortolilla, no hallando ni queriendo hallar consuelo ni refrigerio sino sólo en él, canta aquí el mismo
Esposo el fin de sus fatigas y cumplimiento de los deseos de ella, diciendo que ya la tortolica al socio deseado en
las riberas verdes ha hallado, que es decir: que ya se sienta en ramo verde, deleitándose en su Amado; y que ya
bebe el agua clara de subida contemplación y sabiduría de Dios y
fría, que es el
refrigerio que tiene en él; y también se pone debajo de la sombra de su
amparo y favor, que tanto ella había deseado, donde es consolada y reficionada sabrosa y divinamente,
según ella de ello se alegra en los
Cantares (Ct 2, 3), diciendo: Sub umbra
illius, quem desideravam sedi, et fructus eius dulcis gutturi meo, que quiere decir:
Debajo de la sombra de aquel que había deseado me asenté, y su fruto es dulce a mi garganta.
Fuente: Portal Carmelitano
