Sí, tenía
defectos. Y te van a encantar
El cardenal vietnamita Francisco Xavier Nguyen Van
Thuan tuvo como lema de vida la esperanza que llena de amor el momento
presente. Siendo prisionero por el régimen comunista durante 13 anos, 9 de los
cuales en total aislamiento, no quedó de “brazos cruzados” esperando la
liberación; al contrario, con la creatividad propia del amor, se hizo amigo de
los carceleros, construyó para sí un crucifijo, celebró la eucaristía
clandestinamente y escribió tres libros. Después de una vida luminosa, murió
víctima del cáncer en septiembre de 2002. En 2010 la Iglesia inició su proceso
de beatificación.
Van Thuan se declara apasionado por los defectos de
Jesús y los describe en el libro “Testigos de esperanza”:
Primer defecto: Jesús no tiene memoria
En el Calvario, en el auge de la agonía
indescriptible, Jesús oye la voz del ladrón a su derecha: “Jesús, acuérdate de
mi cuando llegues a tu reino” (Lc 23,43). Si fuese yo, habría respondido: “No
te voy a olvidar, sino que tus crímenes se merecen muchos años de purgatorio”.
Sin embargo, Jesús le respondió: “…hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc
23,43). Jesús olvidó todos los crímenes de ese hombre.
La memoria de Jesús no es igual que la mía…
Segundo defecto: Jesús no “sabe” matemáticas
Si Jesús se hubiese sometido a un examen de
matemáticas, seguro que suspendía … “Un pastor tenía 100 ovejas. Una se pierde.
Él, inmediatamente, deja las 99 en el redil y fue en busca de la descarriada.
Al volver a encontrarla, la puso en su hombro y volvió feliz” (cf. Lc 15,4-7).
Para Jesús, una persona tiene el mismo valor de
noventa y nueve e, incluso, más.
Tercer defecto: Jesús no tiene lógica
Una mujer tenía 10 dracmas. Perdió una. Enciende la
lámpara; barre la casa… busca hasta encontrarla. Cuando la encuentra invita a
sus amigas a compartir la alegría por volver a encontrar la dracma… (Lc
15,8-10)… de hecho, no tiene lógica hacer fiesta por una dracma… El corazón
tiene razones que la razón no entiende… Jesús dio una pista: “Yo os digo que
habrá más alegría en los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta…”
(Lc 15,10).
Cuarto defecto: Jesús corre demasiados riesgos
Los ejecutivos, las personas encargadas del “marketing
de empresa”, llevan en sus carpetas proyectos, planes cuidadosamente
elaborados… En todas las instituciones, organizaciones civiles o religiosas no
faltan programas prioritarios; objetivos, estrategias…
Nada de esto pasa con Jesús. Si se analiza
humanamente, su proyecto está destinado al fracaso.
A los apóstoles, que dejaron todo para seguirle, no
les garantiza el sustento material, ni casa para vivir, solamente compartir su
estilo de vida. A uno que deseaba unirse a los suyos, responde: “Las zorras
tienen madriguera y las aves nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene donde
reclinar la cabeza” (Mt 8,20)…
Los doce confiaron en este aventurero. Millones y
millones de otros igualmente. Ya son más de dos mil años y una incalculable
multitud de seguidores sigue peregrinando. Galerías enormes de santos y santas,
bienaventurados, héroes y heroínas de la aventura. En el Universo entero sigue
adelante esta bendita romería… ¿Será que este aventurero tenía razón…? Si es
así, ¡será que el viaje más fantástico y contracorriente de la historia es el
bueno…! “¿A quién iremos, Señor?”…
Quinto defecto: Jesús no entiende de finanzas ni de
economía
Si Jesús fuese el administrador de la empresa, de la
comunidad, la ruina sería cuestión de días. ¿Cómo entender a un administrador
que paga el mismo salario al que empieza el trabajo antes y al otro que sólo
trabaja una hora? ¿Un descuido? ¿Jesús no sabe contar? …
¿Por qué Jesús tiene esos defectos? Porque es el Dios
de la Misericordia y el Amor Encarnado. Dios Amor (cf. 1Jn 4,16). Por tanto, no
es un amor racional, calculador, que condiciona, ni recuerda las ofensas recibidas.
Sino un amor donación, servicio, misericordia, perdón, comprensión, acogida…
¿En qué medida? Infinita.
Los defectos de Jesús son el camino de la felicidad.
Por eso, damos gracias a Dios. Para alegría y esperanza de la humanidad, esos
defectos son incorregibles.
Fuente: Aleteia
