Escribe un mensaje al Señor
Hola, buenos días, hoy Lety nos lleva al Señor. Que
pases un feliz día.
Desde hace unos meses estamos escribiendo un libro.
Estamos en la recta final, por ello, os pedimos oración para que esté ungido
por el Señor y que pronto lo tengáis en vuestras manos.
El libro es sobre el don del perdón, narrado mediante
testimonios de personas que no podían perdonar... pero que un día el Señor les
regaló este don.
Ayer estaba trabajando el testimonio de Juan. Es un
chico que está en la cárcel. En un cierto momento del texto, le pregunté:
"A lo largo de estos años, ¿has tenido alguna experiencia del Señor?"
Y ésta es la respuesta que nos ha enviado:
"¡Sí, muchas! Yo siento cada día que Él quiere
estar conmigo como un Padre. Recuerdo una mañana de frío que sentí que Dios me
decía: “¡Escríbeme!”. Las ventanas estaban empañadas y en ellas escribí una
palabra bonita para Él. Ahora lo hago siempre que las veo así, y de esta forma
le dedico a Dios un pequeño saludo. A lo largo de la mañana, cuando comienza a
salir el sol, va desapareciendo el vaho de la ventana y con él la palabra
escrita y es cuando tengo la certeza de que el mensaje ya ha llegado a Dios y
me siento feliz.
Nunca pensé hablar con Dios, ni tan siquiera
nombrarle, pero ¡fíjate cómo es Dios! Él está con los presos cuidándonos y
acompañándonos. Siempre lo aparté de mi vida, pero ahora le doy las gracias
cada día. “Dios disciplina al que ama” (Hebreos 12, 6) y yo así lo siento, Él
es quien me va corrigiendo."
Hoy, cuando me he levantado el termómetro marcaba 5
grados bajo cero y, como puedes esperar, mi ventana estaba empañada. Me he
acordado de Juan y le he puesto un mensaje al Señor: "Señor, gracias, te
amo y... ¡todo menos perderte!"
Esto es lo que quiero vivir en el día de hoy: amar,
vivir en acción de gracias y que nada me aparte del Señor.
Hoy el reto del amor es que escribas un mensaje al
Señor en tu ventana, que le saludes. Luego sigue caminando y verás cómo, a lo
largo del día, en algún momento, descubrirás que, a lo que le has dicho, Él te
contesta.
VIVE DE CRISTO
Fuente: Dominicas de Lerma
