En la audiencia general, el Santo Padre ha comenzado una serie de
catequesis que dedicará a los eventos que marcan el ritmo de la familia: la
fiesta, el trabajo y la oración
Miles de peregrinos venidos de todas las partes del mundo han acudido
al Aula Pablo VI para escuchar y compartir la mañana de este miércoles con el
papa Francisco en la audiencia general.
Enfermos, ancianos, religiosas y
sacerdotes, familias, jóvenes y niños; todos han recibido con alegría la llegada
del Pontífice. Acercándose hacia el pasillo para darle la mano y fotografiar el
momento, los fieles alzaban la voz para saludar y mostrar su cariño al Santo
Padre.
“Comenzamos por la fiesta, que es un invento de Dios”, ha recordado
el Pontífice en su resumen hecho en español. Asimismo, ha indicado que “el libro
del Génesis nos dice que al final de la creación Dios contempló y gozó de su
obra.” Dios nos enseña --ha explicado el Santo Padre-- que festejar no es
conseguir evadirse o dejarse vencer por la pereza, sino volver nuestra mirada
hacia el fruto de nuestro esfuerzo con gratitud y benevolencia. “También
nosotros podemos mirar a nuestros hijos que crecen, el hogar que hemos
construido y pensar: ¡Que hermoso!”, ha exclamado Francisco. De hecho, ha
subrayado, es Dios que lo ha hecho posible, que sigue creando también hoy.
Por otro lado, el Papa ha señalado que “el mandamiento divino de
cesar en nuestras tareas cotidianas, nos recuerda también, que el hombre, como
imagen de Dios, es señor y no esclavo del trabajo”. Y ha advertido que “nos pide
liberarnos de la obsesión por el beneficio económico, que ataca los ritmos
humanos de la vida y niega al hombre el tiempo para lo realmente
importante”.
Así, ha pedido que “desterremos esa idea de fiesta centrada en el
consumo y en el desenfreno y recuperemos su valor sagrado, viéndola como un
tiempo privilegiado en el que podemos encontrarnos con Dios y con el hermano”.
Un tiempo maravilloso que podemos vivir en la familia, incluso en las
dificultades, ha concluido.
A continuación, el Santo Padre ha saludado a los peregrinos de lengua
española. “Que el Señor nos conceda a todos vivir el tiempo de descanso, las
fiestas, la celebración del domingo, con los ojos de la fe, como un precioso
regalo que ilumina nuestra vida familiar”, ha pedido el Pontífice.
Tras finalizar los saludos en las distintas lenguas, el Papa ha
dedicado, como cada semana, unas palabras en especial a los jóvenes, a los
enfermos y a los recién casados.
De este modo ha querido recordar que ayer se celebró la memoria
litúrgica de Santa Clara de Asís, “luminoso modelo de joven, que ha sabido vivir
con valentía y generosidad su adhesión a Cristo”. Por eso, ha pedido a los
jóvenes que imiten su ejemplo, para que puedan “responder como ella a la llamada
del Señor”. Y los enfermos los ha animado a que se unan cada día a Jesús
sufriente “en el llevar con fe vuestra cruz para la salvación de todos los
hombres”. Finalmente a los recién casados les ha invitado a que sean siempre en
su familia “apóstoles del Evangelio del amor”.
Fuente: Zenit
