Los armenios calculan que un millón y medio de personas murieron entre 1915 y 1917, a manos del Imperio Otomano, actual Turquía
“El siglo pasado, la familia humana sufrió
varias tragedias sin precedentes. La primera, que está considerada como el
primer genocidio, golpeó al pueblo armenio", dijo el Papa Francisco en la mañana
del domingo al saludar a miles de fieles armenios que participaron en la
Basílica de San Pedro de una Misa por los cien años
del martirio de millón y medio de armenios a manos de los turcos.
Turquía nunca ha reconocido la masacre, aunque el año pasado el primer
ministro y hoy presidente Erdogan ofreció condolencias a los descendientes de
las víctimas.
El gobierno turco no ha comentado aún de forma oficial las palabras del Papa
Francisco. No obstante, la convocatoria al Nuncio Apostólico es ya una protesta
formal por las palabras del Santo Padre.
En 2001, Juan Pablo II
firmó un documento junto al Patriarca Armenio en el que denunciaba aquel hecho
histórico, aunque ha sido el Papa Francisco el primero en denominarlo de esta
manera.
La masacre armenia, sin embargo, si está reconocida por 22 países, entre
ellos Argentina, Bélgica, Canadá, Chile, Chipre, Francia, Grecia, Italia,
Lituania, Líbano, Países Bajos, Polonia, Rusia, Eslovaquia, Suecia, Suiza,
Uruguay, Venezuela y la misma Armenia.
La cuestión va más allá de una mera denominación ya que una de las
condiciones impuestas a Turquía para poder integrarse en la Unión Europea es que
reconozca como tal el genocidio contra los armenios.
Los armenios calculan que un millón y medio de personas murieron entre 1915 y
1917, a manos del Imperio Otomano, actual Turquía.
"Hoy recordamos con el corazón lleno de dolor, pero también de esperanza, el
centenario de aquel trágico evento, de aquel atroz y descabellado exterminio que
vuestros antepasados sufrieron cruelmente", afirmó también el Papa en la
Misa.
El Papa habló además de otras dos tragedias al mencionar el nacismo y el
estanilismo, así como “más recientemente otros exterminios en masa, como los de
Camboya, Ruanda, Burundi o Bosnia”.
“Y todavía parece que la humanidad no es capaz de cesar de verter sangre
inocente. Parece que el entusiasmo construido al final de la II Guerra Mundial
está desapareciendo y disolviéndose. Parece que la familia humana rechaza
aprender de sus propios errores causados por la ley del terror; y así todavía
hoy existe quien busca eliminar a los que son como él, con la ayuda de algunos y
con el silencio cómplice de otros que permanecen de espectadores”, dijo en el
saludo inicial.
“En varias ocasiones he definido este tiempo como un tiempo de guerra, una
tercera guerra mundial ‘a trozos’, en la que asistimos cada día a crímenes
atroces, a masacres sanguinarias y a la locura de la destrucción”.
El Pontífice también aseguró que “por desgracia todavía hoy sentimos el grito
sofocado y descuidado de tantos de nuestros hermanos y hermanas impotentes, que
a causa de su fe en Cristo o de su pertenencia étnica son públicamente y
atrozmente asesinados –decapitados, crucificados, quemados vivos- o forzados a
abandonar sus tierras”, dijo en referencia a las actuaciones del autodenominado
Estado Islámico (ISIS) en Irak y Siria.
Junto a él, han concelebrado la misa el Patriarca de Cilicia de los Armenios
Católicos, Nerses Bedros XIXM, y el Supremo Patriarca de los Católicos de todos
los Armenos, Karekin II. En la Basílica se encontraba también el Presidente
armenio, Serz Sargsyan.
El Papa Francisco, siendo Arzobispo de Buenos Aires, mantenía una relación
muy cercana con la comunidad armenia de Argentina. Ya entonces estaba convencido
de que la muerte de los armenios durante la I Guerra Mundial fue un verdadero
genocidio.
Así figura en el libro “Sobre el cielo y la tierra”, del
que es autor junto al rabino Abraham Skorka.
Fuente: ACI/EWTN Noticias
