"Es conveniente ahora que volvamos la mirada a este misterio: lo están sugiriendo múltiples experiencias de la Iglesia y del hombre contemporáneo"
"Jesús, en ti confío’. Esta jaculatoria que rezan numerosos devotos, expresa
muy bien la actitud con la que también nosotros queremos abandonarnos con
confianza en tus manos, oh Señor”, dijo San Juan Pablo II en la Fiesta de
la Misericordia en el año 2001. Conozca todo lo que hizo el Papa peregrino para
propagar esta devoción.
Tiempo después de la muerte de Santa María Faustina Kowalska, se empezó a
recopilar todos los datos y testimonios sobre la vida y obra de la religiosa.
En 1967, el entonces Cardenal Karol Wojtyla presidió la sesión solemne que
puso punto final al proceso informativo diocesano. Las actas del proceso fueron
enviadas a Roma para que se abra el proceso de beatificación de la vidente del
Señor de la Divina
Misericordia.
Más adelante el Papa Juan Pablo II
beatificó (1993) y canonizó (2000) a Santa Faustina, justamente en el segundo
domingo de Pascua de ambos
años.
“Y tú, Faustina, don de Dios a nuestro tiempo, don de la tierra de Polonia a
toda la Iglesia,
concédenos percibir la profundidad de la misericordia divina, ayúdanos a
experimentarla en nuestra vida y a testimoniarla a nuestros hermanos”, dijo el
Papa en la canonización de su compatriota polaca.
Años antes, en 1980, San Juan Pablo II, ya había publicado su carta encíclica
titulada “Dives in
Misericordia”, sobre la misericordia divina, en la que anima a los
fieles a regresar la mirada al misterio del amor misericordioso de Dios.
"Es conveniente ahora que volvamos la mirada a este misterio: lo están
sugiriendo múltiples experiencias de la Iglesia y del hombre contemporáneo; lo
exigen también las invocaciones de tantos corazones humanos, con sus
sufrimientos y esperanzas, sus angustias y expectación", escribió.
El 30 de abril de 2000, el Papa proclamó el segundo domingo de Pascua como el
“Domingo de la Misericordia Divina” para todo el mundo.
En el 2002, el Pontífice estableció que el “Domingo de la Misericordia
Divina” se enriquezca con
indulgencias, con las que se pueden beneficiar también los enfermos,
navegantes de altamar o aquellos que por causa justa no puedan abandonar su casa
o desempeñen una actividad impostergable.
Ese mismo año, el Santo Padre viajó a Cracovia (Polonia) y en el Santuario de
la Misericordia Divina consagró el mundo a Jesús de la Divina Misericordia.
“Dios, Padre misericordioso, que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo y
lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador, te
encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre”, fueron algunas de las
palabras de su oración.
San Juan Pablo II
murió el 2 de abril de 2005, la noche previa al Domingo de la Divina
Misericordia de aquel año, Fiesta de la Misericordia que él instituyó siguiendo
el pedido de Jesucristo a Santa Faustina.
El Papa Benedicto
XVI beatificó a Juan Pablo II el 1 de mayo de 2011, en el segundo domingo de
Pascua, y el Papa Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014, también Fiesta
de la Misericordia.
Fuente: ACI
