LA FINANCIACIÓN DE LA IGLESIA

Marcar esta casilla no cuesta nada y hace posible ayudar a millones de personas que necesitan tanto

El sostenimiento económico de la Iglesia se consigue gracias al Fondo Común Interdiocesano, que supone de media el 25% de la financiación básica de las diócesis españolas, aunque depende del tamaño de cada diócesis llegando a suponer hasta el 70% de los recursos de las diócesis más pequeñas. 

Este fondo se obtiene de dos fuentes principales: las aportaciones directas de los fieles y la Asignación Tributaria.

Aportaciones directas

Las aportaciones directas y voluntarias de los fieles se obtienen por diferentes cauces como colectas, donativos, legados, herencias. Con todo, es la suscripción periódica (mensual, trimestral, semestral o anual) la que se constituye como el modelo más deseable de sostenimiento de la Iglesia, ya que gracias a esta periodicidad en la financiación se puede administrar el presupuesto de forma más eficaz para ir afrontando los distintos problemas que día a día van surgiendo en las distintas diócesis de nuestro país. Las aportaciones directas y voluntarias de los fieles son la principal fuente de financiación de las diócesis y suponen más de un tercio de los recursos disponibles. En el año 2012 llegaron al 38% del total de los recursos.

Asignación tributaria

En cuanto a la asignación tributaria, podemos decir que, desde que se estableció el nuevo sistema de Asignación Tributaria en 2007, han variado punto y medio y siempre con tendencia sostenida al alza, el porcentaje de "X" a favor de la Iglesia católica. A pesar de estar en una situación económica desfavorable, en 2012 ascendió el número de personas que quisieron colaborar con la Iglesia a través de la Declaración de la Renta (34,87% de declaraciones).

Por su parte, el patrimonio eclesiástico supone una fuente de riqueza y valor para toda la sociedad española. Más de 40.000 entidades católicas gestionan dicho patrimonio autónomamente. No obstante, el indiscutible valor de dicho patrimonio obliga a su continua conservación y rehabilitación, lo que también supone importantes gastos. Este hecho se aprecia en un reciente estudio en el que se muestra que el gasto en conservación de edificios y construcción de nuevos templos que han supuesto un29%  del presupuesto anual de las diócesis españolas en los años estudiados (2010-2012).

En concreto en el año 2012 el importe destinado a Programas de Rehabilitación ha supuesto mas de 50 millones de euros (50.457.420 €) y en nuevos templos 22 millones (22.127.035 €)


La Iglesia también presenta otras fuentes de financiación entre las que se encuentran subvenciones otorgadas en convocatorias públicas o algunas actividades económicas, que vienen a complementar en un 19% el presupuesto que la diócesis destina a fines muy variados y amplios.

XTANTOS que necesitan tanto

El Plan de transparencia aprobado es un paso más en el compromiso de la Conferencia Episcopal por presentar a la sociedad, de forma más clara y completa, en qué invierte la Iglesia el dinero que cada año recibe de los contribuyentes que han marcado la casilla de la Iglesia católica en su Declaración de la Renta. Es un compromiso y una forma de mostrar su gratitud, que se hace extensiva con los que también colaboran en su sostenimiento a través de las colectas o las suscripciones, que continúan siendo absolutamente indispensables.

También trabaja para que cada año sean más los que marquen la X en su Declaración de la Renta con la garantía de que con su contribución se garantizan y mantienen las actividades básicas de la Iglesia en niveles de eficacia y austeridad. Marcar esta casilla no cuesta nada y hace posible ayudar a millones de personas que necesitan tanto. La labor religiosa y espiritual de la Iglesia, ya de por sí de gran significado social, lleva además consigo otras funciones sociales: la enseñanza; la atención integral a los niños, los ancianos, los discapacitados; la acogida de los inmigrantes; la ayuda personal e inmediata a quienes la crisis económica pone en dificultades; los misioneros en los lugares más pobres de la tierra. Todo ello surge de las vidas entregadas y de la generosidad suscitada en quienes han encontrado su esperanza en la misión de la Iglesia.

La decisión personal de los contribuyentes a la hora de marcar la casilla seguirá siendo fundamental. Pueden hacerlo o bien sólo para la Iglesia católica, o bien conjuntamente para la Iglesia católica y para los llamados "Otros fines sociales", (excepto en Guipúzcoa). Ninguna de las dos opciones significa que el contribuyente vaya a tener que pagar más ni que le vayan a devolver menos.

Fuente: Conferencia Episcopal Española /Xtantos