"Los chismes pueden matar, porque matan la fama de las personas".
Este domingo el Evangelio del día invitaba al Papa a comentar en el Angelus el Sermón de la Montaña, y en particular la afirmación de Jesucristo de no vino a "abolir la Ley y los profetas", sino a "dar pleno cumplimiento", que necesita "una justicia superior".
"¿Qué significa este pleno
cumplimiento de la ley? Y esta justicia superior, ¿en qué consiste?", se
preguntó Francisco. Y como el Señor "era muy práctico y hablaba con
ejemplos que pudieran entenderse", acudió al quinto mandamiento ("no
matarás") para expresar su sentido completo: "Todo el que esté peleado con su
hermano, será reo de culpa".
¡Nada de habladurías!
"Con esto Jesús nos
recuerda que también las palabras pueden matar", dijo el Papa a
una Plaza de San Pedro abarrotada: "Cuando decimos que una persona tiene la
lengua de serpiente, ¿qué queremos decir? Que sus palabras matan. Por tanto, no
sólo no hay que atentar contra la vida del prójimo: ni siquiera verter sobre él
el veneno de la ira ni golpearlo con la calumnia. ¡Ni siquiera hablar de
él! Los chismes pueden matar, porque matan la fama de las
personas".
"Al principio puede parecer divertido", reprendió Francisco,
"pero chismorrear nos llena el corazón de amargura y nos envenena a
nosotros mismos".
El amor y
la ley
Por último, Francisco extendió esta consideración sobre el
quinto mandamiento a la recta interpretación de las normas: "De todo esto se
comprende que Jesús no da importancia simplemente a la observación de una
disciplina o de una conducta exterior, va a la raíz de la ley, apuntando
sobre todo a la intención y al corazón del hombre. Para tener
comportamientos buenos y honestos no bastan las normas jurídicas, hacen falta
motivaciones profundas, expresiones de una sabiduría escondida, la sabiduría de
Dios, que puede ser acogida gracias al Espíritu Santo. Y nosotros, a través de
la fe en Cristo podemos abrirnos a la acción del Espíritu que nos hace capaces
de vivir el amor divino".
"Cada precepto revela así su pleno
significado como exigencia de amor y todos se reúnen de nuevo en el más
grande mandamiento: ama a Dios con todo tu corazón y ama al prójimo como a ti
mismo", concluyó Francisco.
Fuente: ReL
