Ha resonado en la vida de muchos cristianos el mensaje guadalupano: “¿Acaso no estoy yo aquí contigo, que soy tu madre?”
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| Crédito: Basílica de Guadalupe |
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante
(España), visitó por primera vez la Basílica de Santa María de Guadalupe en la
Ciudad de México el sábado 22 de agosto y tuvo la oportunidad de celebrar allí
la Misa el día en el que la Iglesia festeja a María Reina.
“Para mí es un regalo de Dios, un regalo de nuestra Madre, el
hacer esta visita por primera vez en mi vida a este santuario, y largamente he
soñado con este momento”, compartió al inicio de su homilía.
“Para mí es un momento importantísimo en mi vida”, continuó.
Luego aseguró que “en muchos lugares del mundo, en situaciones diversas”, ha
resonado en la vida de muchos cristianos el mensaje guadalupano: “¿Acaso no
estoy yo aquí contigo, que soy tu madre?”.
“Esa frase, pronunciada por los labios de la Guadalupana, ha
sido frase de consuelo, frase de fortaleza, por la que hemos experimentado el
consuelo, el consuelo de Dios a través de la maternidad de María”, aseguró.
El obispo español, de 64 años, recordó luego algunas escenas de
la película La Pasión de Cristo,
dirigida por Mel Gibson, y se detuvo especialmente en “el momento en que Jesús,
camino de la cruz, se encuentra con su Madre, y allí María rememora el momento
en el que Jesús, siendo pequeño, también acudía a ella en petición de auxilio
cuando tenía un contratiempo”.
“‘¿Acaso no estoy yo aquí contigo, que soy tu madre?’ Sí, María
es para nosotros el don de Dios para vencer nuestros miedos, para practicar lo
más importante que podemos practicar en nuestra vida, como una consecuencia
bien concreta de nuestra fe, que es la confianza, el acto de confianza”,
subrayó.
“El abandono en la Divina Providencia”, aseguró, “es el signo
más realista de la autenticidad de la fe”.
Al recordar que el 22 de agosto la Iglesia celebra a María
Reina, el prelado subrayó que “nada es casual, en la Providencia de Dios todo
está entrelazado, y México se caracteriza por ser la nación ungida por Dios en
su historia para reconocer la realeza de Jesucristo, en ese ‘¡Viva Cristo
Rey!’, en esa consagración que hizo México en el año 1914 al Corazón de Jesús,
pero reconociendo en él a Cristo Rey, poniéndole la corona, entregándole el
cetro”.
“Sí, Él es Rey del Universo, es Rey de la Historia, y ahora en
María Reina nos quiere decir que no basta con que le reconozcamos como Rey del
Universo, tenemos que reconocerle y descubrirle como Rey de nuestro corazón”,
señaló.
El obispo español subrayó que “María Reina nos quiere ayudar en
esa gran educación de nuestro corazón”, pues la Virgen “quiere que Cristo reine
en nuestros corazones”.
“Para eso queremos purificarnos, y decirle: ‘Madre, aquí tengo
mis rencores, aquí tengo mis envidias, mis celos, mis impurezas. Tú sabes,
Madre, qué es lo que impide que Cristo reine en mí. Puríficalo, Madre, sé
instrumento de Dios para que Cristo reine en mí’. Esto es lo que le pedimos a
nuestra Madre en el día de su coronación”, señaló.
Por David Ramos
Fuente: ACI Prensa
