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| Aicha Settimia Canté, de 27 años, hizo su profesión temporal el 15 de agosto de 2026. Dominio público |
Ser hija de un imán no impidió a Aicha Settimia Canté recorrer un camino espiritual que acabaría llevándola al cristianismo y, finalmente, a la vida consagrada. A sus 27 años, esta joven de Guinea-Bissau acaba de realizar su primera profesión como religiosa católica.
Aicha pronunció sus votos temporales el pasado 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, en la Congregación de las Hermanas del Espíritu Divino (CDS).
La celebración tuvo lugar en la diócesis de Bissau y estuvo presidida por su obispo emérito, José Câmnate Na Bissign.
«Ante todo, quiero dar gracias a Dios por haberme llamado, elegido y sostenido hasta este momento», afirmó la joven durante su intervención de acción de gracias. Confesó que su corazón estaba lleno de «alegría, emoción y profunda gratitud».
De una familia musulmana a la vida consagrada
La historia de Aicha resulta especialmente llamativa por sus orígenes. Procede de una familia musulmana y es hija de un imán. Nació en Safim, una localidad cercana a la capital del país.
En algún momento de su juventud comenzó un camino que la llevó hasta la Iglesia católica. Fue bautizada en la parroquia de Nuestra Señora de Gracia de Farim y posteriormente recibió la Confirmación en la parroquia de Santa Ana de Mansoa.
Pero su conversión no fue el final del camino
Aicha comenzó a plantearse la posibilidad de entregar completamente su vida a Dios. Tras un proceso de discernimiento, inició su formación religiosa, que incluyó estudios de francés, el postulantado y posteriormente el noviciado.
Durante la ceremonia quiso agradecer especialmente a las religiosas que la habían acompañado durante esos años.
«Cada una de ustedes contribuyó a mi formación y al fortalecimiento de mi vocación», aseguró.
También recordó a quienes la acompañaron espiritualmente y la ayudaron a discernir si aquella llamada que experimentaba procedía realmente de Dios.
«La vocación es una misión divina»
El obispo José Câmnate Na Bissign recordó durante la homilía que una vocación religiosa no puede entenderse simplemente como una decisión personal.
«Es una misión divina», afirmó.
El prelado explicó que responder a la llamada de Dios exige determinación, generosidad y disposición para ponerse al servicio de los demás. Y recordó que, pese a las dificultades que afrontan actualmente los jóvenes, Dios continúa llamando a hombres y mujeres.
También presentó a la Virgen María, precisamente en la solemnidad de la Asunción, como modelo para quienes desean responder a Dios.
«María es la respuesta completa a Dios», afirmó el obispo.
La profesión religiosa de Aicha se celebró bajo una conocida frase de Santa Teresa del Niño Jesús: «En el corazón de la Iglesia, Madre mía, seré amor».
Ataques por ser hija de un imán
Pero la historia de la nueva religiosa no ha estado exenta de polémica.
Cuando comenzó a difundirse públicamente que la hija de un imán había abrazado el catolicismo y decidido convertirse en religiosa, aparecieron en las redes sociales comentarios ofensivos, ataques personales y mensajes de odio.
La reacción llegó hasta el punto de que la Confederación Nacional de la Juventud Islámica de Guinea-Bissau intervino públicamente para defender la libertad religiosa de la joven.
La organización musulmana mostró su «profunda preocupación» por la oleada de ataques y recordó una conocida enseñanza coránica: «No hay coacción en la religión».
Además, defendió que la fe debe expresarse desde la paz, la misericordia, la justicia, la tolerancia y el respeto a la dignidad de cada persona.
«Respetar la elección de alguien no significa necesariamente estar de acuerdo con ella», señaló la organización, que advirtió de que las discrepancias religiosas nunca justifican los insultos, amenazas o ataques contra otra persona.
El grupo islámico pidió que Guinea-Bissau siga siendo un país en el que musulmanes, cristianos y personas de otras convicciones puedan convivir «con respeto, fraternidad y dignidad».
En medio de la polémica, Aicha ha preferido centrar su mirada en el camino que acaba de comenzar. Tras años de conversión, discernimiento y formación, la hija de un imán inicia ahora una nueva vida como religiosa católica con una certeza que resumió durante su profesión: «Dios me ha llamado, elegido y sostenido hasta este momento».
Fuente: ReL
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