Aprendiendo de los rayos
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| Dominicas de Lerma |
Hola,
buenos días, hoy Israel nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
En
esta época de calor, es muy normal que, de vez en cuando, caiga una enorme
tormenta de verano… Tan solo hace unos días cayó un diluvio inmenso, y ayer, de
nuevo, volvió a tronar.
Hace
ya algunos años, los rayos me enseñaron lo importante que es responder a la
primera a las inspiraciones del Señor. “¿Los rayos?”, te preguntarás… Sí, los
rayos…
Es
que, en cuanto sentimos que se está acercando una tormenta, cuando aún está
lejos, sabemos que es el momento de desenchufar ciertos aparatos de la
corriente, porque, si no, corren peligro.
Más
de una vez han caído rayos en nuestro monasterio y, aunque caen en el
pararrayos, por experiencia sabemos bien que pueden escaparse por cualquier
línea eléctrica.
De
hecho, en una de esas ocasiones, se desató una fuerte tormenta, pero no le di
demasiada importancia a lo de desenchufar los aparatos de la corriente. No hice
caso a esa inspiración, pero aquella vez el rayo sí que cayó. Y, evidentemente,
varios de estos aparatos quedaron completamente obsoletos: un ordenador, una
línea de la megafonía de la iglesia…
¡Aquella
vez aprendí lo importante que es secundar las inspiraciones! Y también aprendí
a descubrir que la única forma de discernir si esas inspiraciones vienen del
Señor es llevándolas a cabo: “por sus frutos los conoceréis”.
El
Señor está vivo, y quiere salir a nuestro encuentro cada día. Por ello, se
manifiesta muchas veces por medio de inspiraciones de su Espíritu Santo, con
las que mueve nuestra vida mucho más allá.
Así
le sucedió a Pedro, también en medio de una tormenta. Pedro quiso ir hacia
Jesús, pero ¿quién había puesto esa inspiración en su corazón? ¡El Señor! Y,
sin embargo, si Pedro no hubiera confiado en Jesús, no hubiera dado ni un solo
paso sobre el agua. Siguiendo esa inspiración, experimentó más al Señor.
Hoy
el reto del amor es seguir las inspiraciones que Él ponga en tu corazón. Muchas
veces nos parecerán absurdas, pero, al llevarlas a cabo, dejan en tu corazón
una nueva experiencia de su Amor.
VIVE
DE CRISTO
¡Feliz
día!
21
agosto 2026
Fuente: Dominicas de Lerma
