Habla cuatro idiomas, toca el violín y da conferencias... pero hay algo en su vida que sorprende aún más. Su historia rompe todos los prejuicios
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| Emmanuel toca el violín, una de sus grandes pasiones |
Tiene 16
años. Habla inglés y español a la perfección y se maneja
extraordinariamente bien en francés y en latín. Pese a ser un adolescente su
destreza con el violín es memorable y ya ha protagonizado conciertos con
orquestas sinfónicas. También da conferencias por Estados Unidos y el resto del
mundo. Su nombre es Emmanuel Joseph Bishop y echando un vistazo a su
historial se puede decir sin miedo a equivocarnos que está uno o dos escalones
por encima del resto de chicos de su edad. Y este jovencito talentoso tiene
síndrome de Down. Es decir, en muchos países la ley permite eliminarlo
antes de su nacimiento: abortable por Down.
Su historia es
tan impactante que está dando la vuelta al mundo a través de las redes
sociales.
Un talento, en
peligro de extinción En la actualidad sería muy complicado encontrar un talento
tan grande como el de Emmanuel pues no le hubieran dejado nacer por el hecho de
ser síndrome de down. Simplemente por no cumplir los requisitos que la
sociedad occidental dice que hay que tener para ser digno de esta vida. Y
todo ello amparado por la ley. Sin embargo, la historia de Emmanuel
aparece como un vendaval que destruye todas estas falacias que justifican
el aborto de miles y miles de bebés que no son considerados aptos. Este
adolescente estadounidense ha ido desmontando todos los argumentos y ha
mostrado al mundo de lo que es capaz.
Un católico
devoto
Emmanuel es
además un católico muy devoto, lo afirma orgulloso y realiza sus oraciones
también en latín. De hecho, ha dirigido el rezo del Rosario en numerosas
ocasiones así como oraciones comunitarias. En este sentido, este joven
pretende utilizar el don que Dios le ha regalado para un fin mayor. Sus
esfuerzos están destinados a mostrar a la gente con discapacidad que son igual
que el resto, que tienen sus propios dones y habilidades que mostrar al mundo.
En definitiva, convencerles de que son útiles, justo lo contrario de lo que que
el mundo les enseña a diario.
Un talento precoz
Emmanuel nació
el 21 de diciembre de 1996 en la ciudad estadounidense de Grafton. Pronto
sorprendió a todo el entorno que le rodeaba. A los dos años ya leía y
tan sólo a los tres ya era capaz de leer tarjetas en francés en un colegio de
Illinois. Con sólo seis añitos leyó el discurso de bienvenida del Congreso
anual de la Sociedad Nacional de Síndrome de Down. Lo hizo en tres idiomas
ante un auditorio de más de 600 personas. A esa misma edad ya aprendía a tocar
el violín, una de sus mayores aficiones. La vida de Emmanuel seguía yendo a
esta velocidad de vértigo. A los 8 años montaba en bicicleta y era
medallista en las Olimpiadas Especiales del Estado tanto en golf como en
natación donde ganó en los 200 y 400 metros libres. Dos años más tarde marcaba
varios récords en la categoría junior en distintas pruebas de natación.
El violín, su
arma y su escudo
A los 12 años
dio un recital con el violín en el Décimo Congreso Mundial de Síndrome de
Down que se celebró en Irlanda en 2009. Allí además, hizo una presentación en
una de las sesiones de trabajo. Un año después podía ser al fin monaguillo en
su parroquia y a los catorce recibía el ansiado sacramento de la Confirmación.
En 2010 cumplía otro de sus sueños y para el Día Mundial del Síndrome de
Down fue invitado a tocar en Turquía con una orquesta sinfónica.
Su objetivo es
ayudar a otros niños. Emmanuel fue educado en casa y sus padres nunca dudaron
de sus capacidades. Con esfuerzo y perseverancia este niño podría sobreponerse
a la discapacidad. Por ello, la principal labor de este chico es precisamente
esto, que su ejemplo de superación valga al resto.
En sus
presentaciones habla al fin y al cabo de su vida, de un adolescente con
síndrome de Down que tiene intereses, que le gusta el deporte y la música, que
nada, que anda en bicicleta.
Su objetivo con
esto se dividen principalmente en cuatro puntos:
- Destacar las
habilidades, talentos, dones y el potencial de los niños con esta
discapacidad.
- Contrarrestar
las bajas expectativas en los síndromes de Down.
- Demostrar
que la alegría de vivir no se opone a estas personas.
- Mitigar la
prevalencia de que todo lo dicho o escrito sobre el síndrome de Down proviene
principalmente de personas sin esta discapacidad.
Un ejemplo para
todos
Muestra de
estas charlas fue la que se produjo en diciembre de 2012 en Houston en la
reunión anual sobre la Trisomía 21. Allí Emmanuel encandiló a todos relatando
sus aventuras y sus viajes por el mundo, sobre sus estudios y también sobre su
violín. También habló una parte en francés y habló sobre las obras de arte que
había visitado durante su estancia en París. Luego respondió a preguntas sobre
su vida y a dudas que otras personas pueden tener. Su educación en casa fue
revelador para muchos así como la importancia de la alfabetización temprana.
Ejemplos concretos ayudan sobremanera en una lucha contracorriente. Su
testimonio, más por su capacidad de superación que por sus habilidades
concretas, son un estímulo y un gran empuje, para tantos niños con síndrome
de down y sus familias. No están solos y por supuesto que son útiles, más
de lo que se puedan llegar a imaginar.
Este reportaje
se publicó originalmente en octubre de 2013.
Javier Lozano
Fuente: ReligiónenLibertad
