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| Procesión de las antorchas en Fátima. Dominio público |
El
pasado 8 de agosto,
festividad de Santo
Domingo de Guzmán, numerosos grupos de peregrinos de España, Italia, Eslovaquia y
países de Asia se congregaron esa noche para rezarle a la Virgen. Antes del
rezo del rosario, un grupo de una parroquia de la archidiócesis de Valencia celebró
la misa en la capelinha.
Es alrededor de las nueve de la noche cuando
la explanada empieza a llenarse. Sí, también un día cualquiera de agosto.
Varios centenares de personas, antorcha
encendida en mano, se unieron para rezar el rosario como cada
noche ocurre en el santuario. Portugués, español, italiano y eslovaco fueron
algunos de los idiomas en
los que se rezaron ese día los misterios.
Es al terminar las letanías, cuando
un grupo de peregrinos aparece
por la capelinha con la virgen de Fátima que
procesiona a hombros. Los voluntarios son llamados en el segundo misterio por la
organización del santuario para recibir las indicaciones pertinentes de los
responsables de seguridad y
protocolo del santuario para que salga todo según lo
previsto.
Esa noche, la virgen recorrió la explanada del santuario durante
un buen tramo a hombros de un buen grupo de peregrinos
españoles llegados de diversas ciudades que se turnaron
para procesionar. Además, también participó un obispo de
Sierra Leona, monseñor Henry Aruna, obispo de la diócesis de Kenema. Al término de la
procesión, en conversación con Religión Confidencial, confesó que era la primera vez en su vida que
pisaba el santuario de Fátima. Con emoción, relató su alegría por haber tenido
la suerte de poder haber presidido junto a la talla de la
virgen de Fátima el rezo del rosario y de haber
participado en la tradicional
y siempre bella procesión de las antorchas.
