NO FUE MÁRTIR, SALIÓ DEL CALENDARIO LITÚRGICO, PERO SU DEVOCIÓN CONTINÚA

Filomena es la única santa de la Iglesia Católica reconocida como tal exclusivamente por sus milagros. Su devoción ha sido tan grande que incluso el Santo Cura de Ars y el Padre Pío invitaban a encomendarse a ella. Conoce esta historia

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A pesar de ser la única santa cuya santidad fue reconocida por la Iglesia solamente por sus milagros, Filomena fue retirada del calendario en la Reforma Litúrgica del siglo pasado. Durante años se creyó que era una joven mártir; sin embargo, investigaciones especializadas demostraron que había imprecisiones históricas en esa conclusión. 

Aun así, los milagros obrados por su intercesión causaron una devoción tan grande que incluso el Padre Pío solía encomendarse a ella, a quien llamó “princesita del Paraíso”. Esta es su historia.

El hallazgo de una joven 

La historia de su culto comienza en mayo de 1082, durante las excavaciones en la Catacumba de Priscila. Ahí fueron encontrados tres signos que la ligaron al martirio:

  • Los huesos de una joven de 13 o 14 años
  • Un frasco que contenía un líquido que -en el momento- fue considerado sangre de la santa
  • Una inscripción en su nicho que decía “la paz sea contigo, Filomena”.
  • Signos decorativos alrededor de su nombre (una palma y una lanza) que se ligaron al martirio.

Este conjunto de elementos hicieron pensar que los restos pertenecían a una mártir cristiana de los primeros siglos y fueron trasladados como reliquias a una iglesia dedicada a la Virgen de las Gracias, en Avelino, Italia.

Es entonces cuando comienzan los primeros milagros. Pronto los milagros fueron tantos que el Papa Gregorio XVI aprobó su veneración pública el 13 de enero de 1837 y, a partir de ese momento, se construyeron numerosas iglesias en su honor.

La devoción no hizo más que crecer. Incluso, el santo Cura de Ars confió en su intercesión y recibió la curación de sus males, a lo cual, dijo: “A Santa Filomena, Dios no le niega nada”.

Una santa de la que se sabe poco

A esta extendida devoción se sumó la difusión de su historia. Sor María Luisa afirmó haber recibido revelaciones de la propia Filomena en las que le compartió información sobre su vida.

Según estas revelaciones, Filomena era hija de un rey de Grecia, trasladado a Roma. Cuando aún era muy joven, un emperador se enamoró de ella y le propuso matrimonio, pero Filomena -debido a su voto de castidad virginal, hecho a los trece años-  rechazó su propuesta. Él la torturó y la hizo decapitar al negarse a renunciar a su fe.

Sin embargo, tiempo después, un estudio más profundo a los restos arqueológicos confirmó la ausencia de la palabra “martyr” en su nicho; además, se comprobó que el contenido del frasco encontrado junto a sus huesos no contenía su sangre, sino perfumes típicos de las sepulturas de los primeros cristianos. Con esto, la ciencia abandonó la teoría de que Filomena fuera una mártir de los primeros siglos del cristianismo.

Ante esta falta de pruebas históricas, en los años 60 del siglo pasado, la Iglesia retiró su nombre del calendario; sin embargo, el culto se mantuvo. En la actualidad, muchos fieles viajan para rezar ante sus restos y la consideran protectora de las parejas jóvenes y las mujeres con problemas de fertilidad.

¿Se puede desantificar a alguien?

Este caso tan particular puede dejar algunas dudas muy lógicas: entonces ¿Filomena ya no es santa? ¿Podemos confiarnos a su intercesión? ¿Se puede de santificar a alguien?

Con esta decisión de retirarla del calendario la Iglesia no está afirmando que Filomena no sea santa o que nunca haya existido. Simplemente, ya no se celebra como santa en el calendario romano universal debido que se conservaron solo las memorias de santos "de importancia verdaderamente universal" para dar mayor relevancia al misterio pascual.

El Motu Proprio, MYSTERII PASCHALIS, de Pablo VI, lo explica de esta manera:

"No se puede negar que, con el paso de los siglos, las fiestas de los santos se han vuelto cada vez más numerosas. Por ello, el Sagrado Sínodo decretó: "Para que las fiestas de los santos no prevalezcan sobre las fiestas que conmemoran los misterios mismos de la salvación, muchas de ellas deben reservarse para ser celebradas por una Iglesia, nación o comunidad religiosa en particular; solo aquellas que conmemoran a santos de verdadera importancia universal deben extenderse a la Iglesia universal".

El mismo documento explica que se concede "la facultad de restablecer, en las regiones correspondientes, si así se desea, las conmemoraciones y el culto de otros santos".

Es decir, la Iglesia no dejó de reconocer su culto, intercesión ni gracias recibidas por medio de su intercesión, por lo que sí es posible seguir cultivando una devoción a Filomena.

Majo Frías

Fuente: Aleteia